- Un joven recibió un botellazo en la cabeza en medio de una gresca.
- El incidente quedó registrado en un video que se viralizó por las redes.
- El episodio tuvo lugar cerca de la terminal de ómnibus de ciudad Perico
Un nuevo episodio de violencia en Carnaval encendió las alarmas en ciudad Perico. En la madrugada de este lunes, dos jóvenes protagonizaron una violenta pelea en la vía pública que terminó con uno de ellos recibiendo un botellazo en la cabeza, en un hecho que pudo haber tenido consecuencias mucho más graves.
El hecho se registró en cercanías de la terminal de ómnibus de la ciudad tabacalera. Según se pudo observar en imágenes que circularon entre vecinos y se viralizaron, ambos jóvenes –de entre 20 y 30 años– ya venían manteniendo una discusión previa. En un momento, uno de ellos se apartó, tomó una botella de vidrio y, de manera abrupta, la estrelló contra la cabeza del otro.
El impacto fue tan fuerte que la botella se rompió al instante, generando una escena de extrema peligrosidad. A pesar del violento golpe, el joven agredido logró retirarse caminando del lugar.
De acuerdo a los primeros datos recabados, ambos involucrados habrían estado bajo los efectos del consumo de bebidas alcohólicas, situación que se repite en distintos hechos registrados durante este fin de semana largo de festejos.
Lo llamativo del caso es que, hasta el momento, no se habrían radicado denuncias formales por el episodio. Sin embargo, el nivel de agresividad exhibido preocupa a vecinos y comerciantes de la zona.
Grescas reiteradas en distintos puntos
Este no sería un hecho aislado. Durante los últimos días se reportaron peleas y disturbios en distintos sectores de Perico y la zona de Valdivia, en el marco de celebraciones y eventos bailables.
Mientras desde distintos sectores se impulsa el mensaje de un “Carnaval sin violencia”, las imágenes de este nuevo ataque reflejan una realidad distinta: grescas que escalan rápidamente y que, como en este caso, pueden terminar con lesiones graves o incluso consecuencias irreparables.
La situación vuelve a poner en debate la necesidad de reforzar los controles, promover el consumo responsable y apelar a la conciencia individual, para evitar que la fiesta se transforme en escenario de hechos lamentables.
