Guerra imperialista: por qué suben el petróleo y el gas y qué impacto puede tener en Argentina
El conflicto bélico desatado tras el ataque imperialista de EE.UU. e Israel contra Irán continúa escalando, sin un horizonte claro. La inmediata respuesta de Teherán confirma una tensión geopolítica en ascenso, con epicentro en Medio Oriente, desatando los precios internacionales del crudo y del gas.
“Los ataques iraníes a plantas energéticas en Medio Oriente provocaron el mayor aumento en los precios del gas natural desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022, lo que aumenta la amenaza de una nueva crisis energética si el conflicto se prolonga”, señala un artículo del diario económico Financial Times.
Los precios del gas se dispararon casi inmediatamente más de un 50% y el precio del crudo Brent subió hasta un 13 % durante la mañana del lunes. A una semana de iniciado el ataque imperialista contra Irán el precio del Brent superó los u$s 100 dólares por barril, acumulando una suba del 40%.
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¿Por qué se disparan los precios de los hidrocarburos?
Irán es uno de los mayores productores de petróleo a nivel global, con 3,3 millones de barriles por día en 2025, y posee además grandes reservas de gas. Es miembro fundador de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP): su producción representa cerca del 11% del total del bloque y aproximadamente el 3% del consumo mundial de petróleo. Por su influencia geopolítica, un endurecimiento de las sanciones impuestas por EE. UU. o medidas como bloqueos en su producción alimentan las expectativas de una caída en la oferta global, lo que tensiona los precios del petróleo.
Fotografía: FT. Planta de GNL en Ras Laffan
A esto se suman los bombardeos a instalaciones energéticas en Qatar, como la planta de GNL en Ras Laffan, que obligaron a suspender su producción por “fuerza mayor”. Así lo comunicó la empresa estatal Qatar Energy, que produce una quinta parte del GNL mundial y ocupa el segundo lugar entre los exportadores, detrás de Estados Unidos.
A este escenario se agrega el cierre total del Estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Se trata de un paso marítimo estratégico por donde se transporta diariamente cerca del 20% del petróleo y gas que se comercializa en el mundo. Desde el sábado no transitan buques metaneros por el estrecho ante la amenaza de ser bombardeados. Esta situación aumenta el riesgo de desabastecimiento, principalmente para los países asiáticos que reciben gas desde Qatar, como Corea del Sur, Japón y, en menor medida, China.
Imágen: FT. Estrecho de Ormuz y bombardeos sobre el Golfo Pérsico.
Si bien los precios del petróleo tocaron este viernes un máximo en 4 años, analistas advierten que “los mercados mundiales de gas podrían enfrentar una crisis de una escala mucho mayor que la de los mercados petroleros”, afirmó Saul Kavonic, analista de MST al semanario británico. Esto se explica porque, ante la falta de suministro, la demanda asiática competirá con la europea, presionando aún más los precios del gas.
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El encarecimiento de la energía por la suba de precios internacionales, junto al rojo en los “mercados” financieros por la incertidumbre global, forma parte de los efectos económicos inmediatos que están a la vista. “Si esta guerra continúa durante unas semanas, el crecimiento del PBI mundial se verá afectado. El precio de la energía para todos subirá. Habrá escasez de algunos productos y se producirá una reacción en cadena de fábricas que no podrán abastecer”, señaló el ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, sobre las consecuencias globales. Desde el FMI también mostraron preocupación por el impacto en la estabilidad de la economía mundial
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Posibles efectos sobre la economía argentina
La economía nacional atraviesa una situación compleja, sin motores claros de crecimiento y con un creciente malestar social por el ajuste permanente y la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos. Todo esto ocurre bajo un modelo aperturista que prioriza la valorización financiera y retroalimenta la contracción industrial. En este marco de fragilidad -con inflación en ascenso y pérdida de empleo formal-, una suba sostenida en el precio del petróleo puede convertirse en un nuevo factor de inestabilidad. Más aún con el elevado nivel de endeudamiento externo que expone a la economía ante cualquier turbulencia internacional.
Estos elementos explican que, aun con datos positivos en la balanza energética -que en 2025 registró un superávit de US$ 7.815 millones (Indec)-, se esperan efectos derivados de la situación internacional que terminarán sintiéndose en el bolsillo de la gente.
Los datos del sector también muestran una suba de las exportaciones del 12,8% y una caída del 18% en las importaciones durante 2025. Apoyado en estos números, Caputo sostuvo que la economía nacional podría beneficiarse de la guerra que golpea al sector petrolero, ya que se trata de “una de las industrias que estamos desarrollando como país”. Esta visión compartida por algunos especialistas, apuesta a que la suba del precio internacional del crudo impulse mayores ingresos de divisas vía exportaciones. Sin embargo, se trata de una mirada parcial y optimista, frente a un escenario global incierto que esta gestando una crisis en el “mercado” energético.
De hecho, incluso con el crecimiento de la producción en Vaca Muerta impulsado por el gasoducto, el país todavía depende de importaciones de energía, especialmente gas durante el invierno, cuando la demanda estacional se dispara. Este año se deberían importar entre 10 y 20 barcos de GNL para pasar el invierno, según declaraciones del viceministro de Energía, Daniel González, al medio Econojournal. Para que lleguen a tiempo la compra se debe realizar este mes, coincidiendo con un pico en el precio del GNL que va de u$s 16-17 por millón de BTU para la referencia europea (TTF), hasta los u$s 20 por millón de BTU para el índice asiático JMK. Los 22 buques importados el año pasado se compraron a un precio promedio de u$s 11 y 13 por millón de BTU, superando en total los 740 millones de dólares.
Este encarecimiento en la energía implica una salida de dólares, disminuyendo las reservas. Malas noticias para Caputo que mantiene un esquema con ancla cambiaria que tambalea ante este shock externo, mientras su traslado a precios internos aumenta la tensión inflacionaria.
Desde que asumió Milei los precios de los combustibles liberados treparon más de un 487%. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el precio de la nafta súper en YPF -precios de referencia del “mercado” de combustible- pasó de $272 por litro a $ 1597. Hay nuevos aumentos anunciados para marzo, si se traslada al surtidor la suba del 40% de los precios internacionales del crudo, el impacto inflacionario sería muy significativo.
Principalmente por el efecto en cadena, la suba del petróleo no afecta únicamente a las naftas y el gasoil. Se traslada al resto de los precios como los alimentos, por el aumento de los costos logísticos; a los bienes industriales y en los costos de producción en general. Estas subas en el transporte también implicarían subas un boleto de colectivo más; y tarifazos en la luz y el gas, haciendo recaer el costo de la crisis sobre los consumidores.
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En este contexto, la suba del petróleo y el gas amenaza con profundizar una situación económica que ya es delicada. Con inflación que se acelera, salarios rezagados y una industria golpeada por cierres y despidos, un shock en los costos energéticos podría trasladarse rápidamente a los precios y a deteriorar aún más el poder adquisitivo. Resta ver cuáles serán las medidas adoptadas por el gobierno que viene aplicando un gran ajuste fiscal, descargando sobre los consumidores las subas de servicios, siendo el extractivismo y la timba financiera ejes de su hoja de ruta.
Mientras tanto, la mayor demanda de dólares por cobertura en activos seguros despertó al dólar esta semana que anotó una suba (1,4%). La creciente volatilidad en los llamados mercados «emergentes» se reflejó también en una suba del riesgo país, sumando incertidumbre a una economía argentina que camina sobre terreno pantanoso. El fin de este conflicto bélico no está claro, pero el ataque iniciado por Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó cobrándose la vida de 85 niñas tras el ataque a un colegio, y esas cifras van en aumento. ¡Abajo la guerra imperialista de Trump y Netanyahu contra Irán!
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