El ministro de Economía, Luis Caputo, analizó los datos positivos de actividad del primer mes del año y realizó observaciones sobre modelos económicos anteriores.
Tras conocerse el crecimiento de la actividad económica en enero, el ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió al programa económico del Gobierno. En una presentación, el jefe del Palacio de Hacienda abordó el incremento del 1,9% en el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) registrado en el primer mes del año.
Durante su exposición, Caputo realizó una comparación entre modelos económicos. Señaló que se está transitando desde un modelo que calificó como «pro-empresario y proteccionista» hacia otro enfoque. En este contexto, hizo referencia a gestiones anteriores, afirmando que aquel modelo «iba en contra de la gente» al obligarla, según su visión, a pagar precios más elevados para beneficiar a un círculo reducido de empresarios.
El ministro citó casos concretos de empresas. Mencionó a Fate, cuya dirección, a su juicio, prefirió no adaptarse al nuevo contexto, y elogió el desempeño de Lumilagro, destacando sus ventas récord y exportaciones. A pesar de las críticas, Caputo reconoció que durante los gobiernos kirchneristas su deseo fue que «le vaya bien» y afirmó haber brindado ayuda cuando se le solicitó.
En la defensa del programa actual, el funcionario enumeró una serie de récords, como los de exportaciones, actividad económica y consumo. «La economía no es para todos iguales. A algunos les va a llevar más tiempo adaptarse y a otros menos», reflexionó.
En otro tramo de su intervención, Caputo cuestionó a algunos sectores del periodismo, a los que acusó de intentar instalar la idea de una «mega recesión» seleccionando datos negativos específicos. «Eligen un sector de la economía que esté mal y dicen que está todo mal. El sesgo es exactamente lo que hace el periodismo desde el otro lado», afirmó. El ministro sostuvo que los datos «son la verdad» y constituyen «la única forma de dirimir el sesgo», advirtiendo que, a su criterio, tales narrativas «roza[n] lo absurdo» y pierden credibilidad.
