La relación entre la empresaria y el estilista atraviesa un momento de tensión. Silencios, gestos ambiguos y movimientos laborales alimentan las versiones de un quiebre que aún no se explica del todo.
La relación entre Wanda Nara y Kennys Palacios atraviesa un momento cargado de interrogantes. Tras años de cercanía profesional y personal, comenzaron a multiplicarse las señales que hablan de un posible quiebre en el vínculo que supieron construir.
Todo se potenció a partir del paso de Kennys Palacios por Gran Hermano, donde muchos esperaban gestos públicos de respaldo por parte de Wanda Nara. Sin embargo, ese apoyo no llegó y el silencio fue leído como una señal de distancia entre ambos.
Consultado por la situación, Kennys Palacios buscó bajarle el tono al conflicto, aunque dejó entrever que hubo un episodio puntual. “A mí, una historia no me hace ni más ni menos amigo de una persona”, explicó, intentando despejar rumores pero sin negar del todo la tensión.
En ese mismo sentido, el estilista fue más allá y dejó una frase que generó aún más dudas: “Yo estoy tranquilo porque yo sé lo que pasó entre nosotros”. Sin dar detalles, dejó claro que existe un trasfondo que no salió a la luz y que habría modificado la dinámica con Wanda Nara.
Mientras tanto, el entorno televisivo también sumó capítulos a esta historia. Kennys Palacios reveló su deseo de participar en MasterChef, programa conducido por Wanda Nara, y aseguró que no tendría inconvenientes en compartir espacio laboral con ella. Sin embargo, lanzó un comentario que no pasó desapercibido respecto a la nueva ficción que prepara la empresaria. “Se ve que no pensaron en mí”, dijo, en referencia a la serie vertical en la que finalmente fue convocado Lucas Spadafora para un rol similar al suyo.
Esa ausencia alimentó aún más las versiones de distanciamiento. Para algunos, se trata de una decisión artística; para otros, de una señal concreta de que el vínculo ya no es el mismo que antes.
Por ahora, ni Wanda Nara ni Kennys Palacios dieron detalles contundentes sobre lo ocurrido. Pero entre frases ambiguas, silencios y movimientos en el mundo laboral, todo indica que la relación atraviesa una etapa distinta, marcada por un quiebre que todavía no termina de explicarse.
