Facundo Verdini, propietario del local donde ocurrió el crimen, relató en el juicio los momentos previos al ataque y confirmó tensiones previas entre el acusado y la víctima.
En una nueva audiencia del juicio por el crimen ocurrido en el barrio porteño de Recoleta, declaró Facundo Verdini, propietario de la peluquería donde Abel Guzmán asesinó de un disparo a su compañero de trabajo, Germán Medina. El testigo, que presenció el hecho, describió cómo se desarrollaron los hechos y señaló que todo comenzó como una jornada habitual.
Según explicó, durante la tarde notó un comportamiento inusual en Guzmán, aunque la actividad continuó con normalidad. Ya por la noche, mientras compartían un momento entre compañeros dentro del local, Verdini sostuvo que el acusado sacó un arma de manera repentina y comenzó a amenazar a quienes estaban en el lugar. “Nos apuntó a todos”, indicó, y agregó que intentó calmar la situación sin éxito.
De acuerdo con su testimonio, Guzmán habría impedido la salida del local al cerrar las puertas, generando una situación de extrema tensión. En ese contexto, y sin mediar mayores palabras, efectuó un disparo que terminó con la vida de Medina. Verdini relató que logró refugiarse en el baño, desde donde se comunicó con el servicio de emergencias. Minutos después, el agresor abandonó el lugar y la policía arribó al sitio.
En su declaración, el dueño del comercio también hizo referencia a conflictos previos entre el acusado y la víctima, vinculados a diferencias laborales y al uso de determinadas sustancias en el ámbito de trabajo. Señaló que la relación entre ambos se había deteriorado en los días previos al hecho.
El testimonio aportó detalles clave para la causa, que busca esclarecer las circunstancias del crimen. Mientras avanza el proceso judicial, se espera que continúen las declaraciones de testigos para determinar las responsabilidades en el caso.
