El diputado nacional Adrián Brizuela (LLA) defendió la gestión de Manuel Adorni en el Congreso y abrió un nuevo frente político al advertir que no apoyará una reforma constitucional provincial que considere una “trampa”.
El diputado nacional Adrián Brizuela (La Libertad Avanza) expresó su respaldo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tras su informe de gestión en la Cámara de Diputados, y al mismo tiempo cuestionó la posibilidad de una reforma constitucional en Catamarca impulsada por el gobernador Raúl Jalil. “No entraremos en esa trampa”, afirmó en declaraciones a Radio El Esquiú 95.3.
Brizuela consideró que la jornada en el Congreso estuvo lejos del caos que algunos sectores anticipaban. “Lo que se presumía que iba a ser una carnicería, una masacre, no terminó siendo así”, sostuvo. A su juicio, Adorni estuvo “muy sólido, muy seguro” al responder preguntas sobre obra pública, coparticipación, salud y educación, y logró superar una prueba política clave.
El legislador diferenció entre los diputados que realizaron planteos de gestión y aquellos que buscaron “embarrar la cancha”. También criticó a sectores opositores por convertir la Cámara en “una suerte de circo” y mencionó episodios de show durante la sesión. “Esperaban despedazarlo y no se dio así”, resumió.
Luego trasladó la discusión al plano provincial, a horas del mensaje del gobernador ante la Asamblea Legislativa. Allí anticipó que la oposición seguirá de cerca cualquier anuncio sobre cambios en la Constitución catamarqueña. “Todos los años anuncia obras, las mismas obras que no se hacen de un año a otro”, disparó.
Brizuela reconoció que la Carta Magna provincial, vigente desde 1988, necesita actualizaciones, pero advirtió que una reforma no puede reducirse al debate por las reelecciones. “Hay cosas mucho más profundas”, sostuvo. Entre ellas mencionó el Tribunal de Cuentas, el funcionamiento de la Justicia y la transparencia en el manejo de los fondos mineros.
El diputado explicó que su espacio ya presentó una agenda legislativa común con aliados y que esos puntos serán “incaudicables” en cualquier negociación futura. Con esa definición, dejó planteado el tono de la discusión que viene: respaldo cerrado al Gobierno nacional y presión política sobre la Casa de Gobierno provincial.
