El empresario alemán Reinhold Würth, fundador del Grupo Würth, señaló que Alemania atraviesa el final de un período de 80 años de estabilidad y crecimiento, y urgió a apostar por la tecnología y la inteligencia artificial para recuperar competitividad.
El empresario alemán Reinhold Würth lanzó una advertencia sobre el presente y el futuro de Alemania, al considerar que el país atraviesa el final de sus “80 años dorados”, un largo período de estabilidad, crecimiento económico y prosperidad que comenzó tras el final de la Segunda Guerra Mundial.
En una columna publicada recientemente en Euronews, el histórico fundador y referente del Grupo Würth describió el período comprendido entre 1945 y 2026 como una etapa excepcional para Alemania, marcada por la ausencia de guerras, el fortalecimiento democrático y un crecimiento económico sostenido. “Mi desarrollo profesional y mi carrera pueden compararse con el desarrollo de la República Federal de Alemania”, afirmó Würth, al recordar que su padre fundó la empresa apenas finalizada la guerra y que él debió asumir la conducción del negocio con solo 19 años tras la muerte repentina de su progenitor en 1954.
Desde entonces, el Grupo Würth se transformó en una potencia global dedicada al comercio de materiales de montaje y fijación para la industria y el comercio, con presencia en más de 80 países, alrededor de 86.000 empleados y ventas anuales superiores a los 20.700 millones de euros en 2025.
Pese al enorme crecimiento económico vivido por Alemania durante décadas, Würth considera que el cambio de milenio marcó un profundo deterioro cultural y productivo dentro de la sociedad alemana. Según el empresario, las nuevas generaciones crecieron en un contexto de seguridad y bienestar que redujo el espíritu de sacrificio y debilitó la cultura del esfuerzo laboral. “Esto llevó a la reorientación de toda una generación desde el estresante proceso de construir su propia estrategia de supervivencia hacia una vida segura y cómoda”, lamentó.
En ese sentido, criticó que muchos jóvenes prioricen una vida menos exigente y orientada al bienestar personal antes que el crecimiento profesional o empresarial. “¿Preocupados por la guerra? Nada. ¿Estrés en el trabajo? Nada. ¿Un viaje alrededor del mundo pagado por sus padres tras completar su educación? Pues sí”, ironizó.
Würth sostuvo además que el “sistema inmunitario” económico y social alemán perdió capacidad de reacción frente a las nuevas amenazas globales y aseguró que será necesario un “esfuerzo sin fin” para revitalizarlo. Uno de los ejes centrales de la crítica del empresario apunta a la creciente pérdida de competitividad de la industria alemana frente a otros países europeos y asiáticos. Según explicó, los elevados costos salariales y productivos están llevando a muchas empresas a trasladar sus operaciones fuera del país. “Los costes de producción por unidad en otros países de la Unión Europea son hasta un 50% más baratos que en Alemania”, advirtió.
Para Würth, esta situación está provocando una peligrosa “espiral hacia el sótano” caracterizada por cierres de plantas industriales, pérdida de empleos y desindustrialización progresiva. El empresario también cuestionó las demandas salariales impulsadas por algunos sindicatos y alertó que muchas compañías dejaron de ser competitivas en el mercado internacional.
Pese al duro diagnóstico, Würth considera que Alemania todavía tiene oportunidades para recuperar protagonismo económico si apuesta decididamente por sectores tecnológicos estratégicos. Entre ellos destacó especialmente la electrónica, la informática y la inteligencia artificial. El empresario sostuvo que Alemania debería desarrollar sus propias infraestructuras digitales y competir con gigantes tecnológicos como Google y Apple. Además, propuso crear sistemas nacionales de almacenamiento en la nube y fortalecer la innovación tecnológica para reducir la dependencia de plataformas extranjeras. “Debemos innovar en el campo de la inteligencia artificial”, insistió.
En el tramo final de su reflexión, Würth apeló a recuperar el sentido de unidad nacional y puso como ejemplo el espíritu vivido durante la reunificación alemana. “Millones de personas se emocionaron hasta las lágrimas entonces. Fue un momento culminante en la historia de la República Federal de Alemania”, recordó. Frente a un escenario internacional cada vez más inestable y marcado por tensiones geopolíticas globales, el empresario pidió evitar divisiones internas y fortalecer la cohesión social. “Los alemanes necesitan unidad, sentido de unión y no huelgas para conseguir pensiones de empresa más altas tras la jubilación”, sostuvo.
Actualmente, Reinhold Würth se desempeña como presidente honorario del Consejo de Supervisión de los fideicomisos familiares del Grupo Würth y continúa siendo una de las figuras empresariales más influyentes de Europa. Según estimaciones de Forbes publicadas en enero de 2026, su fortuna supera los 35.000 millones de euros.
