En el marco del Año Jubilar por el bicentenario del nacimiento de Mamerto Esquiú, el papa León XIV destacó su legado de fe, paz y compromiso social en un mensaje dirigido a la Diócesis de Catamarca.
En el marco del Año Jubilar por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, el papa León XIV envió un mensaje especial a la Diócesis de Catamarca, en el que destacó la figura del religioso franciscano y llamó a seguir su ejemplo de entrega, santidad y compromiso con la paz.
El mensaje fue difundido este lunes por la Oficina de Prensa del Obispado de Catamarca y sorprendió por el profundo conocimiento que el Sumo Pontífice demostró sobre la vida y obra del fraile catamarqueño. León XIV recordó a Fray Mamerto de la Ascensión Esquiú como un hombre que “supo glorificar a Dios con sus buenas obras” y destacó que, “aun en medio de tinieblas y dificultades que amenazaban con apagar su brillo, nunca escondió la luz que gratuitamente había recibido”.
“Quisiera, por medio de estas líneas, que su testimonio de entrega y santidad continúe brillando entre ustedes y los impulse a ser, como él, lámparas vivas en el hoy de la historia, sin que nada pueda oscurecer la fe, la esperanza y la caridad que habita en nuestros corazones por obra del Espíritu Santo”, expresó el pontífice.
Además, remarcó el fuerte compromiso social y político del beato, al señalar que trabajó activamente “en favor de la unidad y del bien común” en momentos claves de la historia argentina. “El beato Esquiú nos enseña a vivir la comunión y la misión evangelizadora de manera concreta, con gestos y obras de bien”, afirmó el Papa, quien también valoró su tarea educativa, periodística y misionera en distintos países de América Latina.
En ese sentido, recordó que el fraile llevó el Evangelio a Bolivia, Perú y Ecuador, y resaltó que sus escritos siguen siendo hoy “un valioso legado” que refleja la profundidad espiritual de su vida.
El Papa también puso el foco en el mensaje de paz que promovió Esquiú durante toda su vida. Citando al papa Francisco, León XIV destacó la importancia de “trabajar por la paz” y pidió que ese llamado “resuene hoy con fuerza” entre los fieles catamarqueños.
Finalmente, encomendó el Año Jubilar a la protección de la Virgen del Valle, de quien recordó la profunda devoción del beato catamarqueño, y envió su bendición “para ustedes y sus familias”.
El mensaje papal se dio en el marco de las celebraciones por los 200 años del nacimiento de Mamerto Esquiú, una de las figuras religiosas más importantes de la historia argentina y símbolo de Catamarca.
