Un estudio de Focus Market en Florencio Varela indica que 7 de cada 10 personas dejó de consumir carne. El 93% de los ingresos se utiliza para comprar comida, y el 62% señala a las deudas como el principal gasto del año.
Un informe de la consultora Focus Market, titulado «EconoChori», analizó datos relevados en el comedor popular Pequeños Gigantes de la localidad bonaerense de Florencio Varela. El estudio refleja la situación económica en barrios populares y fue difundido este jueves.
Según el informe, el 93% de los ingresos familiares en esos hogares se destina a la compra de alimentos. El director de Focus Market, Damián Di Pace, afirmó que «el 93% de esos ingresos se destine a la compra de alimentos muestra que el presupuesto familiar está prácticamente absorbido por necesidades básicas, dejando escaso margen para ahorro, inversión o consumo de otros bienes y servicios».
El relevamiento indica que el 40% de los consultados tiene ingresos variables, el 32% no cuenta con ingresos propios y solo el 21% recibe un ingreso fijo mensual. Además, el 55% declaró no tener ningún momento tranquilo desde el punto de vista económico durante el mes.
En cuanto al consumo, el 65% de los encuestados dejó de comprar ropa y también el 65% dejó de comprar carne en el último año. El 41% redujo o eliminó las salidas, y el 20% dejó de comprar medicamentos. El 44% de los participantes incluye las deudas entre sus principales gastos mensuales, y el 62% las señaló como el gasto que más pesó durante el año.
Ante un ingreso inesperado, el 53% lo destina a cancelar deudas, el 19% a consumo o inversión, y el 2% logra ahorrarlo. Solo el 2% de los encuestados cuenta con ahorros o reservas para afrontar un período de dificultad. Para sostener el mes, el 44% recurre a changas, el 35% al fiado, el 28% a la familia y el 12% a la ayuda social formal.
Di Pace sostuvo que «lo que el relevamiento de EconoChori registra no es una situación excepcional ni transitoria. Es la estructura cotidiana de una economía doméstica que funciona sin ingresos estables, sin ahorro posible, con la deuda como gasto central y con las redes informales como único amortiguador real».
