El cepillado de dientes por la mañana debe realizarse en un momento específico para optimizar la salud bucal y la digestión, según especialistas.
El cepillado matinal debe hacerse en un momento específico para que aumente la secreción de saliva que facilite la digestión de alimentos y elimine bacterias en la cavidad bucal.
El hábito de cepillarse los dientes se realiza cada noche tras la cena para cuidar la salud bucal. Al despertar, muchas personas dudan si lavarse los dientes antes o después del desayuno. La mayoría opta por hacerlo después, debido a que la comida de la mañana deja restos en la boca.
Sin embargo, la odontóloga española Laura González afirmó que “lo ideal es lavarse los dientes antes y no justo después de desayunar”. Agregó: “En caso de que se haya desayunado, esperar por lo menos media hora antes del cepillado”.
Según la ciencia, las prácticas de higiene bucal —cepillado, colutorio, hilo dental y raspado de lengua— deben realizarse antes de la primera comida del día y no inmediatamente después.
Durante el sueño, el organismo consume fluidos corporales, lo que provoca que al despertar la boca esté pastosa. Si hay congestión nasal que obliga a respirar por la boca, esta se seca y no cuenta con suficiente saliva para arrastrar bacterias y partículas que causan mal aliento. Se recomienda acompañar el despertar con un vaso de agua.
Si bien es recomendable lavarse los dientes después de cada comida o al menos tres veces al día, en el desayuno no sería igual, especialmente si se consumieron alimentos ácidos como pan con café o jugo de naranja, ya que sus ácidos pueden dañar el esmalte dental. González indicó que la solución es esperar al menos media hora antes del cepillado para que el esmalte recupere su fortaleza y se regule la acidez en la boca.
Además, lavarse los dientes antes del desayuno es recomendable para mejorar la digestión. Según la Universidad de Michigan Central, tras el cepillado aumenta la secreción de saliva durante cerca de cinco minutos, lo que facilita la deglución y digestión de los alimentos. La saliva también contiene sustancias que eliminan bacterias indeseables cuyo crecimiento se descontrola durante la noche. El flúor de los dentífricos protege el esmalte dental creando una barrera frente a la acidez de los alimentos.
En resumen, la higiene oral previa al desayuno aporta tres beneficios: elimina la halitosis, protege la dentadura frente al aumento de acidez y mejora la digestión. “Independientemente de cuándo optes por hacerlo, cepillarse los dientes siempre será mucho mejor que no hacerlo”, declaró González.
