Un relevamiento en el Alero de los Morteros, en el departamento Ancasti, registró pictografías y morteros asociados al uso de alucinógenos en la Cultura Aguada.
El departamento Ancasti, en la provincia de Catamarca, alberga los Aleros de San Francisco, un conjunto de sitios arqueológicos con pictografías de la Cultura Aguada. En septiembre de 2012, se obtuvo material fotográfico en el Alero de los Morteros, el tercero de cuatro aleros identificados en la zona.
El Alero de los Morteros tiene orientación norte-sur y se ubica a 150 metros al noreste de los Aleros del Sapo y del Palo Borracho. Su panel de pinturas se encuentra en una oquedad orientada hacia el este. En este sitio se hallaron morteros tallados en la roca, asociados a la preparación de elementos alucinógenos. La bibliografía sobre la Cultura Aguada señala el uso del cactus San Pedro (Trichocereus Pachanoi) y los frutos del Cebil (Anadenanthera Colubrina). En el Mortero 1 se encontraron vainas de cebil en el interior y alrededor del pozo. El Mortero 2 presenta un tallado circular casi perfecto.
Las pictografías del alero incluyen dos motivos principales. El primero muestra figuras de llamas realizadas con tinte grueso: una con un esbozo de estómago resaltado y otra estilizada. El segundo motivo, deteriorado por elementos naturales, representa una llama de costado con trazos gruesos y una técnica más realista, donde se distingue la cabeza, el cuello y parte del cuerpo.
La Cultura Aguada, según el Dr. Alberto Rex González, ocupó gran parte de Catamarca, el norte de La Rioja y San Juan, con vestigios en el Valle Calchaquí, San Pedro de Atacama y Cochabamba, Bolivia. Su cronología indica que hacia el año 500 de nuestra era estaba plenamente formada en el Valle de Ambato, con apogeo entre los años 600 y 800, y declinación a partir del siglo siguiente. Investigaciones de arqueólogos como Omar Barrionuevo, Nicolás de la Fuente, Inés Gordillo, entre otros, señalan que su desaparición pudo deberse a deterioro climático, con menor precipitación pluvial y aumento de temperatura.
Omar Barrionuevo, odontólogo y arqueólogo aficionado, encontró en el sitio Nana Huasi, en las cumbres del cerro Ancasti, núcleos habitacionales de la Cultura Aguada con techos de material perecedero incendiados, posiblemente por la irrupción de guerreros de la zona chaco santiagueña.
