Un estudio del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario analizó durante diez años a 6.497 personas en nueve localidades santafesinas y encontró un incremento de 2,4 veces en la tasa de abortos espontáneos y de 2,5 veces en la incidencia de hipotiroidismo entre mujeres residentes en zonas con fumigaciones intensivas.
Un estudio elaborado por el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) analizó durante diez años la situación sanitaria de 6.497 personas en nueve localidades santafesinas rodeadas por cultivos sometidos a fumigaciones intensivas. Los investigadores registraron un incremento de 2,4 veces en la tasa de abortos espontáneos y de 2,5 veces en la incidencia de hipotiroidismo entre las mujeres residentes en esas comunidades.
El trabajo epidemiológico fue desarrollado por un equipo interdisciplinario de universidades públicas y publicado en una revista científica. Sus resultados se suman a estudios internacionales sobre los efectos de la exposición crónica a determinados plaguicidas.
El estudio señala que Argentina utiliza, en promedio, una cantidad de plaguicidas por hectárea superior a la de varios países desarrollados. Además, indica que más de un centenar de principios activos autorizados en el país no cuentan con aprobación en la Unión Europea.
El informe también advierte sobre la ausencia de registros completos sobre la cantidad de agroquímicos aplicados y de sistemas epidemiológicos específicos para monitorear sus posibles efectos sobre las poblaciones expuestas.
En Catamarca, si bien la agricultura extensiva no alcanza la magnitud de la región pampeana, existen zonas donde el uso intensivo de agroquímicos forma parte del esquema productivo. Las autoridades provinciales podrían fortalecer los controles sobre las aplicaciones y desarrollar estudios sanitarios para conocer la situación local.
El estudio plantea la necesidad de un marco regulatorio que incluya distancias de resguardo respecto de zonas pobladas, controles sobre pulverizaciones terrestres y aéreas, monitoreos ambientales independientes y evaluaciones epidemiológicas periódicas.
