La crisis migratoria en Ceuta se convierte en el principal desafío para el gobierno de Pedro Sánchez

La ciudad autónoma española de Ceuta enfrenta una crisis migratoria desde fines de julio, cuando unas 80.000 personas ingresaron desde Marruecos. El gobierno de Pedro Sánchez presentó anteproyectos de ley para reformar la política de asilo y extranjería, mientras la oposición y los vecinos exigen una respuesta.

Desde el norte de África y frente a la península ibérica, la ciudad autónoma española de Ceuta se convirtió en el foco de la vida política y social de España. Entre el 30 y el 31 de julio, unas 80.000 personas ingresaron de forma ilegal desde Marruecos, según informes oficiales. Desde entonces, la ciudad, que tiene unos 83.000 habitantes en menos de 20 kilómetros cuadrados, vive una situación de tensión.

La mayoría de los extranjeros que cruzaron la frontera regresó a Marruecos. Sin embargo, varios miles permanecen en Ceuta, muchos de ellos en la playa. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, declaró el miércoles en el Congreso: “En apenas 24 horas, la mayoría regresó a Marruecos. Permanecen en Ceuta alrededor de 5.000 personas”. De los no repatriados, unos 1.500 son menores de edad, entre ellos 700 chicas, algunas de las cuales sufrieron violencia sexual.

Lucila Rodríguez-Alarcón, directora general de la Fundación porCausa, una organización que estudia las migraciones, dijo a Clarín: “Es muy difícil saber cuánta gente se quedó. Nosotros trabajamos con cifras más cercanas a los 10.000 y, de esas personas, unas 5.000 serían menores”. Añadió: “Lo que está sucediendo en Ceuta se ha convertido en una de las mayores crisis humanitarias a las que se ha enfrentado España en su historia reciente”. Rodríguez-Alarcón sostuvo que España, con las mejores previsiones económicas de la eurozona, puede responder a la emergencia humanitaria y que es necesario habilitar el desplazamiento de estas personas a la península.

En los últimos tres días, los habitantes de Ceuta organizaron convocatorias para pedir la expulsión de los inmigrantes. Algunos vecinos bloquearon la ayuda humanitaria de la Cruz Roja y prendieron fuego a pertenencias de los extranjeros. Para este sábado está prevista una “armada de la solidaridad a Ceuta”: embarcaciones privadas que navegarán los 20 kilómetros que separan la ciudad de la península, según los organizadores.

Victoria Columba, de la plataforma Regularización Ya, que agrupa a organizaciones de migrantes en España, declaró a Clarín: “Los progresistas le han dejado a la ultraderecha la mesa servida y un banquete. Lamentablemente ha ganado el discurso de odio ante la inacción de la administración”. También afirmó: “Llegan tarde. Han subestimado el problema humanitario que se estaba dando en Ceuta”. Y agregó: “No están protestando quienes están quemando las pertenencias de gente que no tiene nada”.

La crisis migratoria motivó que el consejo de ministros acordara presentar dos anteproyectos de ley para endurecer el modo en que España otorga asilo y acoge a inmigrantes. El gobierno postula una reforma de la ley de extranjería para agilizar las devoluciones de quienes ingresen de forma irregular. Respecto de las solicitudes de asilo, que aumentaron de 3.000 en 2009 a unas 144.000 en 2025, el anteproyecto prevé que las peticiones se resuelvan en un plazo de tres meses. El ministro del Interior subrayó: “Lo ocurrido fue un ataque a la integridad territorial de España que no se puede comparar con los flujos migratorios habituales”.

Rodríguez-Alarcón señaló el “enorme peligro del uso partidista del concepto de migración”. Afirmó: “Esto no es un proceso migratorio. Que las personas atrapadas en Ceuta son migrantes, sí. Pero el proceso no ha sido un movimiento migratorio sino una marcha civil orquestada por un gobierno o permitida por un gobierno de fuera de la Unión Europea”. Columba reclamó “decisiones valientes como el traslado de las personas que están en Ceuta y que ese territorio no puede asumir porque no tiene infraestructura”. También preguntó: “¿Cómo puede ser que Ceuta, siendo una ciudad de frontera, no tenga esa infraestructura?”.

En los últimos días, Marruecos reclamó, al menos tres veces y a través de diversos ministros, la soberanía sobre Ceuta y Melilla. El ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, dijo en una entrevista televisiva: “Son nuestras tierras”. Reivindicó “los derechos históricos y geográficos” de Marruecos sobre ambas ciudades y exhortó su “retorno al seno de la patria”. El viernes, en el Congreso, la oposición recriminó al ministro de Relaciones Exteriores español, José Manuel Albares, que no haya convocado a la embajadora de Marruecos en España. Albares defendió la posición de España: “He sido muy claro sobre Ceuta y Melilla, sobre nuestra integridad territorial y nuestra soberanía. Ni ha habido ni hay ni habrá nunca ningún tipo de conversación al respecto”. Añadió: “Ceuta y Melilla son España y son Unión Europea, son parte de nuestra integridad territorial y de nuestra soberanía. Pero, sobre todo, los ceutíes y todos los melillenses, independientemente de su origen, del credo que profesen, de su procedencia, son españoles y europeos, no sólo de derecho, sino de corazón y de alma. Y será así siempre”.

El presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, del Partido Popular, declaró el viernes: “Nuestra ciudad se encuentra sumida en una situación límite, al borde del colapso”. Enumeró riesgos para la seguridad ciudadana, el funcionamiento de los servicios, la sanidad, la actividad económica, la convivencia y la seguridad nacional. También afirmó: “Ceuta ha perdido su forma de vida y la tranquilidad ha dejado de ser lo que era antes del pasado 30 de julio”. Sobre las protestas vecinales, señaló: “Consideramos legítimas y plenamente justificadas las manifestaciones y concentraciones que se celebren para exigir la apuntada vuelta a la normalidad y la recuperación de la tranquilidad en Ceuta, pero siempre de manera pacífica y ordenada, sin poner en peligro la unidad de los ceutíes”.

El jueves, mientras algunos vecinos impedían que la Cruz Roja repartiera comida, en el cementerio de Ceuta se enterró a doce migrantes que murieron ahogados al intentar alcanzar las costas de la ciudad.

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