La fábrica de Guaymallén, que durante más de seis décadas produjo vegetales deshidratados para Knorr, dejó de operar. El cierre también afecta a productores de Mendoza y San Juan que abastecían a la empresa.
Unilever concretó el cese definitivo de actividades en su histórica fábrica de Rodeo de la Cruz, ubicada en el municipio de Guaymallén, Mendoza. La medida desvinculó a 60 operarios y puso fin a más de 60 años de producción de vegetales deshidratados para la marca Knorr.
El cierre afecta también al sector agropecuario de la región. La paralización de la planta interrumpió la cadena de comercialización de agricultores de Mendoza y San Juan que abastecían a la empresa.
Las instalaciones procesaban cerca de 3.500 toneladas anuales de hortalizas. La producción era enviada al centro industrial de Pilar (Buenos Aires), donde se elaboran sopas en sobre y caldos en cubo.
Según informó la compañía, la decisión responde a cambios en las pautas de consumo y a la caída en las ventas de sopas secas, un producto de demanda estacional. Mantener la infraestructura durante todo el año para abastecer un consumo concentrado en los meses fríos dejó de ser viable para la empresa.
En su comunicado oficial, Unilever enmarcó la medida dentro de “la evolución del negocio de alimentos y la transformación del modelo operativo para ganar competitividad frente a las nuevas demandas del mercado”.
A partir de ahora, la empresa dejará de procesar internamente la materia prima en Mendoza. El nuevo esquema contempla la compra a proveedores externos y la importación de insumos, reservando únicamente la fase de empaquetado y finalización en su planta de Pilar.
La compañía señaló que este ajuste no condiciona la presencia de la marca Knorr ni altera la continuidad de sus restantes unidades de negocio en el país.
