La mora crediticia en el sistema financiero argentino pasó del 2,5% al 12,8% entre diciembre de 2024 y junio de este año, con una aceleración que comenzó en marzo de 2025. La carga de los servicios de deuda sobre la masa salarial se duplicó en el mismo período.
La morosidad crediticia en el sistema financiero argentino registró un aumento sostenido durante 18 meses, según datos públicos difundidos recientemente. El nivel de irregularidad pasó del 2,5% al 12,8% entre diciembre de 2024 y junio de este año, con una aceleración notoria desde marzo de 2025. En términos porcentuales, la mora creció un 412% en ese lapso, de los cuales el 248% se produjo entre marzo de 2025 y marzo de este año.
La carga de los servicios de deuda sobre la masa salarial se duplicó entre marzo de 2024 y marzo de 2025, pasando del 8,9% al 18,7%, según datos oficiales. En septiembre de 2023, ese indicador era del 11,5%. Un año después, tras una baja en marzo, se ubicó en 13% y luego se disparó al 18,7% en marzo de 2025, lo que representa un incremento del 108% en doce meses.
El contexto de esta evolución incluye la expansión del crédito, particularmente en billeteras virtuales y fintechs, y un deterioro del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación. La mayor parte de las deudas fueron contraídas para consumo.
En el ámbito legislativo, se han presentado diversas iniciativas para abordar el sobreendeudamiento. No obstante, hasta el momento no se han registrado sanciones específicas contra entidades que cobran tasas de interés consideradas usurarias, a pesar de que el Código Penal argentino contempla figuras para esos casos.
En Catamarca, la actividad de financieras y casas de venta de electrodomésticos que otorgan créditos ha sido habitual durante años, sin que se hayan implementado regulaciones específicas. La oferta de créditos virtuales de fácil acceso también se ha expandido en la provincia.
En el sistema financiero, algunas entidades han vendido carteras de deudores morosos a organizaciones dedicadas al cobro. Esas carteras fueron transferidas a valores cercanos al 4% de su valor nominal. Las empresas adquirentes obtienen ganancias al recuperar una parte de esos créditos, por ejemplo el 10%, según datos del mercado.
