El escritor chileno-estadounidense publica Raider Tōzō, una ficción de estructuras narrativas superpuestas que combina elementos fantásticos y realistas.
El escritor Mike Wilson, de doble origen chileno-estadounidense, publicó su más reciente novela, Raider Tōzō, editada por Fiordo con 168 páginas. La obra se suma a una trayectoria que incluye títulos como Leñador (2013), Ciencias ocultas (2019) y Dios duerme en la piedra (2023).
Raider Tōzō presenta una estructura de ficción de cajas chinas, con relatos que se refieren entre sí sin un patrón genérico definido más allá del fantástico. El relato principal sigue al policía Tarō Gogatsu, quien durante un tifón en Tokio cumple una rutina de caseta nocturna y aprovecha esas horas para escribir una novela con lápiz en cuadernos sueltos.
El protagonista de esa novela es otro escritor, un anciano que vive en una cabaña nevada en las estepas patagónicas. Este personaje escribe a su vez sobre Raider Tōzō, un luchador de sumo de raigambre divina que yace aparentemente muerto en el centro del ring de un establo dedicado al dios dragón Ryūjin en Osaka.
La novela despliega tres niveles narrativos concatenados. El relato de Tarō está presentado en tercera persona; el del anciano se narra en primera persona con subordinadas; y el de Raider Tōzō vuelve a una tercera persona impersonal. Wilson incorpora matices, paralelismos y disrupciones que complejizan el mecanismo causal de la historia.
Entre los elementos narrativos se incluyen circunstancias internas y externas de los personajes, como la cabina de Tarō con una radio y un reloj de pared, o la cabaña del anciano con fuego de chimenea y un reloj de péndulo. Personajes secundarios como la oficial Aoi y unos mellizos aparecen en la trama.
El arrepentimiento por haber privilegiado la escritura sobre el deber parental aflige al narrador moribundo, mientras Tarō se lamenta de su pasado como yakuza. Ambos personajes se reflejan en la figura de Raider Tōzō y son llamados por un templo límbico dominado por el olvido y la disolución.
Wilson amplifica su minimalismo con paradojas cuánticas, platos voladores, alusiones bíblicas y mitológicas, bramidos primigenios, constelaciones estelares y catástrofes apocalípticas. La obra conecta con las parábolas del caos de Benjamín Labatut, según la reseña.
La técnica descriptiva de Wilson instala un vacío programático o desapego absoluto mientras el relato avanza hacia una saturación de sentido. La novela sugiere una exposición múltiple de teorías de la realidad.
Raider Tōzō, Mike Wilson. Fiordo, 168 págs.
