La actualización 2026 del marco científico difundido esta semana indica que siete de los nueve límites planetarios fueron superados y que, por primera vez, todos empeoran de manera simultánea. La concentración de CO2 alcanzó las 426 partes por millón.
El concepto de límites planetarios, formulado en 2009 por un equipo de investigadores vinculado al Centro de Resiliencia de Estocolmo, identifica nueve procesos naturales -el clima, la biodiversidad, el uso del suelo, el agua dulce, los flujos de nitrógeno y fósforo, los contaminantes sintéticos, la acidificación oceánica, el ozono estratosférico y la carga de aerosoles atmosféricos- cuyo equilibrio conjunto sostiene las condiciones bajo las cuales se desarrolló la civilización humana durante los últimos diez mil años.
La actualización 2026 de ese informe, difundida esta semana, confirma que siete de esos nueve límites ya fueron superados y que, por primera vez, todos empeoran de manera simultánea.
Los números difundidos por los expertos respaldan la advertencia. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó las 426 partes por millón, por encima de las 350 que el propio marco científico establece como margen seguro. El océano, que absorbe parte de ese exceso, redujo su pH en aproximadamente 0,1 unidades desde el inicio de la era industrial, lo que equivale a un incremento de entre el 30 y el 40 por ciento de su acidez, con consecuencias directas sobre arrecifes de coral, moluscos y pesquerías. Los bosques, que durante décadas funcionaron como sumideros naturales de carbono, muestran señales de agotamiento por efecto del calor, la sequía, los incendios y la fragmentación de los territorios. A esto se suma la acumulación acelerada de plásticos, pesticidas y compuestos sintéticos.
Solo dos indicadores permanecen dentro de un rango considerado seguro: el agotamiento de la capa de ozono estratosférico y la carga global de aerosoles atmosféricos. La recuperación sostenida del ozono, resultado directo del Protocolo de Montreal firmado en 1987, demuestra que cuando existe consenso científico, voluntad política y cooperación internacional efectiva, es posible revertir una tendencia que en su momento también parecía irreversible.
Los autores del informe señalan que superar un límite planetario no equivale a una catástrofe automática ni a una cuenta regresiva hacia una fecha precisa. Se trata, en cambio, de umbrales que marcan el ingreso a una zona de riesgo creciente, donde las probabilidades de alteraciones difíciles de revertir aumentan de manera significativa.
Frente a un diagnóstico de esta magnitud, los gobiernos de todos los países, en la misma medida que los organismos supranacionales, intervienen de manera decidida, coordinada y sostenida en el tiempo para revertir una tendencia que, de no modificarse, conduce al planeta hacia una crisis ambiental sin precedentes.
