El camarista Miguel Ángel Lozano Gilyam fue designado como juez director en el proceso que se sigue contra José Marcelo Vega por delitos de homicidio en grado de tentativa, desobediencia judicial, lesiones y amenazas.
En la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA) del Poder Judicial se realizó el sorteo de juez director para un nuevo juicio por jurados. El camarista Miguel Ángel Lozano Gilyam resultó sorteado como juez director. El acusado, José Marcelo Vega, deberá responder por los presuntos delitos de “homicidio doblemente calificado por mediar una relación de pareja y violencia de género en grado de tentativa en concurso ideal con desobediencia judicial”, “lesiones” y “amenazas”.
Durante la audiencia estuvo presente el acusado José Marcelo Vega, acompañado por el abogado defensor Pedro Justiniano Vélez. El sorteo fue encabezado por el referente de la OGA, Sebastián Lípari. En representación del Ministerio Público Fiscal intervino Dante Coronel. Fuentes judiciales informaron que en los próximos días el juez director convocará a las partes a la audiencia para el sorteo de potenciales jurados. Posteriormente se fijarán las fechas para las audiencias de admisión de evidencias y de selección de jurados, así como para el inicio del juicio.
El hecho por el que el acusado debe responder sucedió entre la noche del 17 de abril y la madrugada del 18, en Antapoca, Valle Viejo. De acuerdo con la investigación, hubo una discusión entre Vega y su pareja. Luego, la atacó con golpes de puño y con un elemento cortopunzante. Según algunos testimonios, Vega la habría sujetado por el cuello varias veces, al punto de desvanecerla, mientras continuaba golpeándola. El agresor habría aprovechado esta situación de indefensión para prender fuego un colchón, mientras la amenazaba de muerte. Finalmente, huyó del lugar y dejó a su pareja librada a su suerte.
La joven pudo salir del lugar y pedir ayuda. Sobrevivió. El crimen no se consumó.
Por este hecho, en un primer momento intervino la fiscal de Instrucción de Tercera Nominación, Valeria Reyes. Entre las primeras medidas, ordenó el arresto del sospechoso. A posterior, la causa fue remitida a la fiscal de Violencia Familiar y de Género, Alejandra Antonino, quien indagó e imputó a Vega.
Expediente
Vega y su pareja vivían en una precaria vivienda en la localidad de Antapoca, Valle Viejo. La relación tendría cinco años y Vega sumó denuncias por violencia. Hubo amenazas y agresiones.
Una de las denuncias fue realizada en 2024. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, Vega habría ahorcado a su pareja mientras la amenazaba. “Te voy a enterrar acá y te voy a echar cal, nadie te va a encontrar acá”, le dijo.
En la ocasión, la denunciante contó que la familia de su pareja era testigo de los hechos de violencia pero sus familiares le decían que “tenía que aguantar”. El entorno familiar de Vega habría naturalizado la violencia y la adicción a las drogas. “Lo cubren diciéndome que yo tenía que aguantar todo eso ya que mi acusado cumplió una condena de seis años por droga y que él se droga para olvidar que estuvo preso. La realidad se droga por gusto y esta todo el día en ese estado”, aseguró.
También había pedido medidas. No quería que su denunciado se acercara más a ella. “Que me deje hacer mi vida”, había expresado y este deseo quedó asentado en la denuncia.
En enero de 2025, la joven se presentó en la Unidad Judicial 10 y volvió a denunciar a Vega. Otra vez la había agredido a golpes. Intentó ahorcarla pero alguien intervino. Luego, la dejó en la casa de Antapoca. La joven se comunicó con amigas; les contó lo que había pasado. En ese momento, su pareja le envió un mensaje: “no quiero más problemas, mejor andate de la casa”.
Pese al derrotero judicial de la joven, esta última denuncia no habría tomado curso. Por lo tanto, no se habrían tomado medidas. De haberse dado trámite, tal vez Vega hubiera estado con restricciones y las amenazas de muerte habrían quedado en palabras. La agredió, cumplió con sus amenazas pero su propósito no se consumó. Quedó en un intento de femicidio que quizá pudo haberse evitado.
