Integrantes de la Asociación Rosa del Inca iniciaron un acampe frente a las oficinas de CAMYEN para solicitar acceso a la piedra. La empresa no respondió a las propuestas presentadas.
Artesanos de rodocrosita nucleados en la Asociación Rosa del Inca iniciaron ayer un acampe frente a las oficinas de CAMYEN para reclamar el acceso a la materia prima. El pedido apunta a encontrar un mecanismo que les permita volver a disponer de la piedra para elaborar y comercializar sus artesanías.
Los manifestantes plantearon dos alternativas. La primera es que se les permita ingresar a las escombreras de Minas Capillitas para obtener material, y la segunda, que puedan comprar la rodocrosita a un costo menor al valor de mercado.
Según indicaron, ambas propuestas fueron presentadas ante las autoridades de la empresa y elevadas a su presidente, pero hasta el momento no prosperaron. Sin acceso a la piedra, aseguran que no pueden desarrollar su actividad y que, en consecuencia, se encuentran sin trabajo.
El ingreso a las escombreras no es un pedido nuevo. La empresa en 2020 contaba entonces con una nómina de artesanos autorizados a subir al complejo de Capillitas para extraer piedra de descarte, por un acuerdo de una gestión anterior. El permiso fijaba un cupo diario y horarios determinados, y exigía presentar una copia del DNI. El entonces presidente de la firma, Guillermo Haddad, reconocía que hay artesanos que suben a buscar piedras “para ganar su sustento”.
El malestar por la piedra ya había llegado a la ruta en 2015, cuando un grupo de artesanos andalgalenses cortó la Ruta Provincial 47, a la altura de Minas Capillitas, para protestar por las restricciones a la venta de rodocrosita en Andalgalá. Los integrantes de la asociación anticiparon que la medida se mantendrá.
