El proyecto de Presupuesto 2027 fija una meta de superávit primario de 1,3% del PBI, inferior al 1,4% previsto para este año. La recaudación acumula una caída del 3% y el gasto primario se contrajo 3,1% en los primeros nueve meses de 2026.
El Poder Ejecutivo presentó el proyecto de Presupuesto 2027 con una meta de superávit primario de 1,3% del PBI, según consta en el documento. La cifra representa una reducción de 0,1 punto porcentual respecto del 1,4% establecido para el ejercicio 2026.
El Ministerio de Economía reconoció una deuda con constructores de obra pública por rescisiones de contratos y trabajos atrasados. Para su cancelación, emitió bonos capitalizables por hasta $221.000 millones. Estos instrumentos no pagan intereses de forma periódica, sino que los acumulan al capital. De esta manera, el gasto no se computa en el resultado primario ni en el financiero, ya que los intereses se registran contablemente «debajo de la línea».
El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó en junio que el Gobierno ya había aplicado este mecanismo por un equivalente a 0,8% del PBI.
Según el relevamiento de la consultora Analytica, el gasto devengado creció 4,7% interanual en septiembre, impulsado por un aumento de la recaudación del 3,7% real interanual. No obstante, la consultora Vectorial señaló que ese incremento se explica por un corrimiento del vencimiento del impuesto a las Ganancias y por la baja base de comparación de los derechos de exportación. «Excluidos estos dos conceptos, el resto de la recaudación se contrajo 3% en términos reales», indicó Vectorial.
En los primeros nueve meses de 2026, la recaudación acumula una caída del 3% y el gasto primario una contracción del 3,1%. En septiembre, el gasto en jubilaciones y pensiones subió 3,5% real, mientras que el resto de las partidas principales se redujo. «La suba no parece ser un cambio de tendencia de la dinámica del gasto público, sino más bien una leve tregua al ajuste por la recuperación de partidas específicas», sostuvo Analytica.
El ajuste se concentra en gastos de infraestructura, transferencias a provincias y partidas sociales. Los fondos para obras públicas se contrajeron 17,1% interanual en lo que va de 2026. Las transferencias a provincias cayeron 61,4% respecto del año electoral. Los salarios públicos retrocedieron 4,3% real. El gasto social, incluido el discontinuado programa Volver al Trabajo, se retrajo 23,1%. Las asignaciones familiares y la AUH cayeron 0,9%. Los subsidios energéticos aumentaron para compensar el impacto de la guerra en Medio Oriente en el costo de la energía.
El impuesto a los combustibles registra una suba de casi 20% interanual, el único tributo que crece en términos reales. Sin embargo, el Fondo Fiduciario de Infraestructura del Transporte está subejecutado y las obras realizadas con esos recursos caen en términos nominales.
El Gobierno sostiene que cumplir con la ley de financiamiento universitario implicaría destinar a las universidades el 90% de los créditos presupuestarios disponibles para no comprometer la meta fiscal. Asimismo, continúa con apelaciones judiciales para no aplicar esa norma y con recortes en gastos de discapacidad.
En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, los economistas ajustaron a la baja sus proyecciones de superávit. La consultora Ficonomics, de Emiliano Estrada, observó que, a diferencia de años anteriores en que los consultores subestimaron el resultado primario, en 2026 lo sobreestimaron. «El mercado empezó el año esperando $17 billones y hoy espera $15,9 billones», indicó.
Para alcanzar esa cifra, Ficonomics calculó que se requieren $2,6 billones entre septiembre y diciembre, 2,3 veces lo logrado en el mismo período de 2025. «Con la actividad en caída, el mercado no duda de que habrá superávit, pero sí de su tamaño», concluyó.
En el proyecto de Presupuesto 2027, el Gobierno estimó que el superávit primario de 1,3% del PBI alcanzaría para pagar los intereses de deuda y que el año finalizará con equilibrio financiero.
