En un contexto de violencia social, la escuela enfrenta demandas que exceden su función tradicional. Un texto de Marcela Oviedo Zelarayán plantea la necesidad de reflexionar sobre el desplazamiento de responsabilidades hacia el ámbito educativo.
En un artículo de opinión titulado «La escuela: un territorio en disputa», la autora Marcela Oviedo Zelarayán aborda la situación de las instituciones educativas frente a fenómenos sociales como la violencia, las apuestas virtuales, la ludopatía adolescente, la sexualización de la infancia, el acoso entre pares y la viralización de contenido íntimo, entre otros.
El texto sostiene que la sociedad tiende a desplazar la responsabilidad de estos problemas hacia la escuela, que queda así sobrecargada de expectativas. La autora señala que la escuela está atravesada por un discurso descalificatorio y que su función social ha sido puesta en segundo plano.
Oviedo Zelarayán cita a Hannah Arendt para reflexionar sobre la crueldad y la irreflexión, y afirma que «donde se cierra la posibilidad del pensamiento y la palabra, aparece el linchamiento, el golpe y la brutalidad». Asimismo, enumera situaciones de violencia estructural que afectan a la comunidad educativa: el hambre, el endeudamiento docente, la desaparición de una maestra, muertes en rutas, condiciones edilicias precarias y la falta de recursos.
El artículo concluye con una reflexión sobre la responsabilidad compartida y la necesidad de no atribuir la culpa exclusivamente a «el otro».
