El sistema autónomo CUREE, desarrollado por el Woods Hole Oceanographic Institution, detectó una estructura de coral que concentra casi 25 veces más peces que el resto del arrecife y rastreó sonidos de colonias marinas a 80 metros de distancia.
El robot submarino CUREE (Curious Underwater Robot for Ecosystem Exploration) fue utilizado por investigadores del Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) para identificar puntos críticos de biodiversidad en arrecifes de coral. El sistema combina observaciones directas e indirectas para localizar áreas de alta actividad biológica.
Los arrecifes de coral ocupan menos del 0,01% del océano, pero albergan una cuarta parte de todas las especies marinas. Estas estructuras enfrentan presión por el calentamiento del agua, enfermedades, sobrepesca y desarrollo costero.
En tres expediciones realizadas entre 2022 y 2024 en un arrecife saludable de las Islas Vírgenes estadounidenses conocido como Joel’s Shoal, el robot CUREE identificó consistentemente un punto crítico: un área alrededor de una gran estructura de coral en forma de pilar. Los estudios revelaron densidades de peces casi 25 veces mayores cerca de esa estructura en comparación con el resto del arrecife. Los datos acústicos confirmaron una elevada actividad biológica en un área mayor.
El sistema puede detectar sonidos específicos, como el chasquido de camarones o vocalizaciones de peces, y navegar hacia zonas de interés sin conocimiento previo del terreno. En experimentos controlados, rastreó fuentes de sonido a distancias de hasta 80 metros y convergió de forma autónoma en puntos clave del arrecife natural a 30 metros. En otra demostración, siguió a una barracuda para identificar una zona de alta concentración de peces.
Seth McCammon, experto en robótica del WHOI, afirmó: «Sabemos que la biodiversidad en los arrecifes no se distribuye de manera uniforme, pero hasta ahora no habíamos podido cuantificarla con precisión». Según McCammon, identificar esos puntos críticos dispersos, cartografiarlos a escala centimétrica y medir su actividad es fundamental para comprender mejor la ecología de los arrecifes.
