Dos hechos ocurridos en el país, uno de ellos protagonizado por adolescentes, generaron discusión sobre la responsabilidad y la práctica de la disculpa pública. Hasta el momento no se registraron pedidos de disculpas formales.
Dos hechos ocurridos en el país generaron debate público en las últimas semanas: la difusión de material privado y un caso de bullying protagonizado por adolescentes. En ambos casos, según se desprende de la información disponible, no se registraron pedidos de disculpas públicos hasta el momento.
El caso de bullying, que involucra a una adolescente que habría utilizado la caracterización del personaje Joker para relatar a sus amistades situaciones de sufrimiento de una compañera, trasciendió el círculo cercano y motivó comentarios en redes sociales. En menor medida, también se discutió la difusión de videos íntimos, que ya cuenta con tres menores imputados.
De acuerdo con lo consignado, la estrategia de los involucrados se habría orientado a relativizar la difusión de los videos y a sostener que no puede comprobarse el intercambio del contenido, por lo que un reconocimiento en tal estado de las cosas no sería considerado adecuado.
En el caso de la joven mayor de edad apodada Joker, tampoco se produjo una disculpa pública. No obstante, los padres de la adolescente agraviada declararon que hubo una comunicación de los padres de la joven, quienes se pusieron a disposición.
El debate incluye referencias a la noción de anomia, término acuñado por Emile Durkheim para describir la falta de normas o la incapacidad de la estructura social de proveer a los individuos lo necesario para lograr sus metas, lo que genera ansiedad colectiva, alienación y desesperanza.
También se mencionó la máxima griega «Ta dimosia dimosis», que sugiere que ante una ofensa pública corresponden disculpas públicas: «Lo público públicamente, y lo privado privadamente». A partir de esta idea, se plantearon interrogantes sobre la posibilidad de reconciliación en una sociedad que no ejercita la práctica de la disculpa.
