Un grupo de jóvenes con discapacidad que finalizó su etapa escolar puso en marcha «Corazones que Emprenden», un proyecto de elaboración y venta de panificados y plantines en el departamento Fray Mamerto Esquiú. La iniciativa cuenta con el impulso de la docente Inés Agüero, el acompañamiento de las familias y la autorización municipal para participar de ferias.
Un grupo de jóvenes con discapacidad que finalizó su etapa escolar en Fray Mamerto Esquiú puso en marcha el proyecto «Corazones que Emprenden», una iniciativa independiente del sistema educativo que busca promover el trabajo, la autonomía y la inclusión. La propuesta consiste en la elaboración y comercialización de productos de panadería y plantines.
El proyecto cuenta con el impulso de la docente Inés Agüero, el acompañamiento de las familias y el trabajo articulado con la Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú. Según se informó, los jóvenes se preparan para comercializar los productos que elaboran desde sus hogares.
Los integrantes del grupo cuentan con formación en talleres de orientación, jardinería y panadería. Con la autorización municipal, podrán participar de las ferias que se realicen en el departamento e instalar sus puestos en la plaza de San José y el Parque Chacarero, entre otros espacios.
El objetivo del emprendimiento, según sus impulsores, es que los jóvenes puedan integrarse a la comunidad y tener oportunidades de participación en el mundo laboral, además de evitar que, una vez finalizada la escolaridad, queden sin espacios donde continuar desarrollando sus capacidades.
«Pretendemos que ellos y otros jóvenes que ya dejaron de asistir a las escuelas especiales por diferentes motivos puedan insertarse en la comunidad, que no se queden en la casa y que la comunidad los reconozca como personas capaces de muchas cosas», expresaron durante la presentación del proyecto.
En ese sentido, remarcaron la importancia de dejar de poner el foco en las limitaciones y reconocer las habilidades de cada uno. «No los vean por lo que no pueden hacer, porque son capaces de muchísimas cosas», señalaron.
La autorización del municipio representa un paso para el grupo, que ya trabaja en la elaboración de sus productos y espera comenzar a participar de las ferias y espacios de venta. Las familias cumplen un papel fundamental en esta etapa, con un acompañamiento que los impulsores definieron como incondicional.
«Me siento súper feliz. Esperábamos que nos autoricen y ahora ya tenemos mucho para trabajar con el municipio y con las familias que nos están acompañando. También está el entusiasmo de los chicos, que están trabajando en sus casas, haciendo sus plantitas y esperando el día para emprender en la plaza», expresaron.
