El indicador elaborado por JP Morgan subió 63 unidades y se ubicó en 915 puntos básicos, mientras los bonos argentinos registraron caídas generalizadas.
El riesgo país profundizó la tendencia alcista de las últimas jornadas y superó la barrera de los 900 puntos. De esa forma, alcanzó un nuevo valor máximo del año y se ubicó en niveles que no registraba desde octubre de 2025. El indicador elaborado por JP Morgan subió 63 unidades y se situó en los 915 puntos básicos, de acuerdo con las pantallas de Rava.
La tendencia negativa se extendió a prácticamente toda la curva de deuda argentina. Entre los Bonares, que operan bajo legislación local, el AL30D retrocedió 1,23% y cotizó a US$51,85, mientras que el AL35D perdió 1,83%, hasta US$63,82. Por su parte, el AL41D cedió 1,92% y se negoció a US$59,63.
Las pérdidas también alcanzaron a los títulos emitidos bajo legislación extranjera. El GD30 cayó 1,56%, hasta US$53,54, mientras que el GD35 bajó 2,05% y cotizó a US$68,13. Entre los bonos de mayor plazo, el GD41D retrocedió 2,5%, hasta US$63,90, y el GD46D encabezó las pérdidas, con una caída del 3,41%, hasta US$58,05.
En el contexto internacional, el ETF que mide los países emergentes (EMB) cayó 0,5%, aunque la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos cedió hasta 4,84%.
Fernando Baer, economista de Quantum, observó que fue un “día pesado” porque el mundo sigue en modo risk off, es decir, que se venden los activos que se consideran más riesgosos, como es el caso de la Argentina.
La nueva escalada del riesgo país profundizó el deterioro que comenzó a acelerarse durante octubre. El indicador de JP Morgan había terminado septiembre en 607 puntos básicos y cerró octubre en 787 unidades, después de acumular una suba de casi el 30% en apenas un mes. Con el salto de este jueves, sumó otros 128 puntos en las primeras ruedas de noviembre, lo que representa un avance adicional del 16,3%.
En el mercado llamaron la atención los movimientos de los bonos en pesos. Los títulos ajustados por inflación (CER) y los duales de mayor plazo registraron subas de hasta el 4,3%, acompañadas por un volumen de operaciones superior a los $3 billones, frente al billón habitual. Los operadores atribuyeron el fenómeno a compras oficiales por unos $2 billones, aunque no hubo confirmación sobre qué organismo habría intervenido.
La maniobra apuntaría a recomponer los precios de los títulos y reducir sus rendimientos antes de la próxima licitación del Tesoro, en un mes en el que el Gobierno enfrenta vencimientos por unos $40 billones, que podrían reducirse mediante canjes de deuda. La inyección de pesos también coincidió con una baja de las tasas de caución, que pasaron de superar el 30% anual a cerrar cerca del 22%.
El movimiento vuelve a alejar a la Argentina de la posibilidad de recuperar el acceso al financiamiento internacional a tasas sostenibles.
