Pablo Quirno se reúne con el canciller chino pese al alineamiento con Donald Trump

El canciller Pablo Quirno participará este viernes 13 de febrero de la Conferencia de Seguridad de Múnich, en Alemania, uno de los principales foros globales en materia de política exterior y defensa. Su agenda incluye encuentros con referentes de peso internacional, pero hay una reunión que sobresale por encima del resto: la bilateral con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi.

En un escenario internacional marcado por la disputa estratégica entre Washington y Beijing, el encuentro no es un dato menor. Se da mientras el Gobierno profundiza su alineamiento político con la administración de Donald Trump, pero mantiene activo un vínculo comercial estructural con el gigante asiático.

Además del encuentro con Wang Yi, Quirno verá al ministro de Industria y Tecnología Avanzada y CEO de ADNOC de Emiratos Árabes Unidos, Sultan Ahmed Al Jaber; a la vicepresidenta y Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, Kaja Kallas; y al ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Johann Wadephul. Desde Cancillería aclararon que la agenda podría sufrir modificaciones.

Los antecedentes con China

La reunión en Múnich marca el primer encuentro directo entre Quirno y Wang Yi desde que el actual canciller asumió el cargo, aunque el vínculo bilateral no comenzó ahora.

El 30 de abril de 2024, la entonces canciller Diana Mondino se reunió con Wang Yi en Beijing. En esa visita oficial se repasó la agenda política y económica y se reafirmó la Asociación Estratégica Integral que ambos países sostienen desde hace una década. Mondino fue clara en ese momento: el cambio de gobierno no implicaba desconocer compromisos firmados.

Meses después, el 19 de noviembre de 2024, el presidente Javier Milei mantuvo una bilateral con Xi Jinping en el marco del G20 en Río de Janeiro. Allí se ratificaron acuerdos comerciales y financieros vigentes y se intercambiaron invitaciones formales para futuras visitas de Estado.

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La Argentina sostiene su relación con China mientras profundiza su sintonía con EEUU.

Ya con Quirno al frente de la Cancillería, el 19 de noviembre de 2025 se produjo su primer encuentro con el embajador chino en Buenos Aires, Wang Wei. Fue una reunión reservada, sin foto oficial ni comunicado. El contraste con la exposición pública que tuvo el encuentro con el embajador estadounidense semanas antes no pasó inadvertido en ámbitos diplomáticos.

China, socio estructural

Más allá de los gestos políticos, la realidad económica impone límites. China es hoy el segundo socio comercial de la Argentina, detrás de Brasil.

En 2025, el intercambio bilateral mostró números elocuentes:

  • Exportaciones argentinas hacia China: +30%.

  • Importaciones desde China: +66%, al pasar de u$s7.879 millones a u$s13.091 millones.

El 70% de las ventas argentinas a ese mercado se concentran en soja, carne bovina y litio, sectores clave para la generación de divisas.

Además, la renovación del tramo activado del swap por el equivalente a u$s5.000 millones en 2024 y 2025 fue una señal concreta de pragmatismo financiero en un contexto de restricciones externas.

El contraste con Estados Unidos

En paralelo, el comercio con Estados Unidos también mostró crecimiento entre enero y septiembre de 2025: exportaciones +24% e importaciones +8% interanual. Sin embargo, el dinamismo con China fue mayor, especialmente en el rubro importador.

La diferencia es que ahora el vínculo con Washington ya dio un paso institucional fuerte: la Argentina y Estados Unidos firmaron el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos, que elimina aranceles para más de 1.600 productos argentinos y amplía el acceso preferencial para la carne bovina, entre otros compromisos.

Es decir, el alineamiento político con la administración de Donald Trump ya tiene una traducción concreta en materia comercial e institucional. Pero aun con ese marco formalizado, el mapa del comercio exterior argentino sigue mostrando a Beijing como un actor central por volumen, complementariedad productiva y financiamiento.

La bilateral en Múnich se produce en un foro donde la rivalidad entre las dos potencias atraviesa buena parte de las discusiones. Bajo ese marco, la diplomacia argentina intenta sostener una línea de equilibrio entre dos gigantes.

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