La Casa Blanca canceló las actividades públicas del presidente este fin de semana, generando especulaciones que fueron desmentidas por su equipo, mientras se mantiene un tenso ultimátum a Irán.
Washington se convirtió este sábado en el centro de rumores tras la decisión de la Casa Blanca de declarar un «lid» de prensa, suspendiendo todas las actividades públicas del presidente Donald Trump. La medida, poco habitual para un fin de semana en el que el mandatario suele trasladarse a su residencia de Mar-a-Lago, alimentó versiones en redes sociales sobre un presunto traslado de urgencia al Centro Médico Walter Reed, algo que fue desmentido por su oficina de comunicación al confirmar que el presidente permanece trabajando en el Ala Oeste.
La preocupación por el estado físico del presidente, de 79 años, se ha intensificado en los últimos meses debido a imágenes que muestran hematomas en sus manos e inflamación en sus piernas, condiciones que los médicos oficiales atribuyen a una insuficiencia venosa crónica y al uso de aspirina. Ante la escalada de versiones, su vocero Steven Cheung publicó un mensaje en la red social X asegurando que Trump se encuentra trabajando «sin descanso» en el Despacho Oval durante este fin de semana de Pascuas, enfatizando que «nunca ha habido un presidente que haya trabajado más duro».
Este hermetismo coincide con un momento crítico de la política exterior estadounidense. Trump ratificó hoy un ultimátum de 48 horas al gobierno de Irán para que reabra el estrecho de Ormuz, advirtiendo que, de lo contrario, «todo el infierno caerá sobre ellos». El Pentágono analiza actualmente opciones que incluyen una posible invasión terrestre en la isla de Kharg, punto neurálgico que maneja el 90% de las exportaciones petroleras iraníes, lo que coloca al conflicto en un punto de no retorno con implicancias directas en la economía global.
