Especialistas advierten que recongelar productos descongelados, una práctica habitual en muchos hogares, puede generar intoxicaciones y pérdida de calidad nutricional.
Especialistas en seguridad alimentaria alertan sobre la práctica común de recongelar alimentos, una acción que, lejos de ser inocua, puede derivar en graves intoxicaciones. Al congelar productos como la carne, el proceso detiene el crecimiento bacteriano pero no elimina los microorganismos presentes; al descongelarlos, bacterias como Salmonella y E. coli se reactivan y comienzan a multiplicarse rápidamente, aumentando el riesgo sanitario si el producto vuelve al freezer y se consume posteriormente.
Un estudio de la Oxford Academic sobre microbiología destaca que estas bacterias poseen una notable capacidad de adaptación a las bajas temperaturas, sobreviviendo incluso a ciclos repetidos de congelación. Esta advertencia cobra especial relevancia en productos de origen animal, donde la carga patógena puede comprometer seriamente la salud del consumidor ante una manipulación inadecuada de las temperaturas de conservación.
Además del factor sanitario, la calidad organoléptica sufre daños irreparables. Cada ciclo de congelación genera cristales de hielo que rompen las estructuras celulares de carnes, frutas y verduras, provocando texturas blandas y pérdida de sabor. Asimismo, se registra una disminución significativa de vitaminas y minerales, ya que las reacciones enzimáticas no se detienen por completo bajo cero, degradando el valor nutricional del alimento almacenado por largos períodos.
