El director regional, Fernando Balbi, explicó que los retrasos en la ejecución del presupuesto nacional complicaron el pago a proveedores y obligaron a priorizar actividades. La articulación con municipios y productores es clave para mantener la presencia territorial.
La ejecución presupuestaria del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) durante el primer trimestre del año registró demoras que impactaron en su operatoria cotidiana. En diálogo con el programa «Mensajes en la Radio» de Radio El Esquiú 95.3, el ingeniero Fernando Balbi, director de la región, señaló que los fondos llegaron más tarde de lo habitual, lo que generó dificultades para cumplir con compromisos de servicios básicos como limpieza, vigilancia e internet.
Balbi aclaró que esta situación no es exclusiva de Catamarca, sino que se replica a nivel nacional. Ante este escenario, directores regionales solicitaron una audiencia con las autoridades centrales del organismo para exponer las dificultades administrativas que condicionan su funcionamiento.
En la provincia, la falta de recursos en el corto plazo tiene consecuencias visibles. «Al no tener presupuesto, tenemos que decir que no a ciertas demandas», explicó Balbi. Esto afecta tanto la asistencia técnica a productores como la participación en iniciativas territoriales. Para sostener parte del trabajo, el INTA recurre a la articulación con municipios y otras instituciones, que colaboran con insumos como combustible o alojamiento para mantener capacitaciones y tareas en el interior.
Las actividades de investigación continúan, aunque bajo nuevas condiciones. Los equipos técnicos buscan financiamiento externo y avanzan en acuerdos con el sector privado para sostener ensayos y proyectos. En paralelo, el organismo explora nuevas vinculaciones con sectores productivos provinciales como el vitivinícola, olivícola y ganadero.
Balbi también se refirió a cambios estructurales a nivel nacional que modificaron la distribución de decisiones y sumaron instancias administrativas. Este nuevo esquema, indicó, genera demoras en trámites y afecta la agilidad para responder a demandas, incluso en casos con interés internacional, como el desarrollo de semilla de comino catamarqueña.
Pese al contexto, el director sostuvo que el funcionamiento del INTA se mantiene gracias al respaldo territorial. «La tranquilidad la tenemos en la medida que podamos seguir apoyándonos con productores, municipios y empresas», afirmó, marcando a la articulación como la estrategia clave para sostener la presencia del organismo en la provincia.
