Con la Solemne Bajada de la imagen, comenzó el septenario en honor a Nuestra Señora del Valle, en el marco del Año Jubilar Diocesano. Autoridades civiles y eclesiásticas participaron del acto que tuvo como eje central la oración por la paz.
En la tarde de ayer se realizó la Solemne Bajada de la imagen de Nuestra Señora del Valle, dando inicio al septenario en su honor. Este año la celebración conmemora el 135° aniversario de la Coronación Pontificia y se enmarca en el Año Jubilar Diocesano por el Bicentenario del Nacimiento del Beato Mamerto Esquiú.
La ceremonia fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, quien trasladó la imagen desde el camarín hasta el presbiterio, acompañado por sacerdotes y peregrinos. En el templo, los fieles recibieron a la Virgen con aplausos y vítores. La transmisión en vivo permitió que muchos se sumaran desde sus hogares.
Participaron autoridades civiles, encabezadas por el gobernador Raúl Jalil y el intendente Gustavo Saadi, junto a representantes legislativos y de seguridad.
El mensaje central del obispo Urbanc fue un ferviente pedido por la paz en el mundo, en sintonía con la Jornada de Oración convocada por el papa. «Mientras que al mal le gritamos ¡basta!, a la paz le decimos ¡para siempre!», expresó durante su alocución, donde también destacó el rol del diálogo y la reconciliación.
Tras el rezo del Santo Rosario y el canto del Regina Coeli, se dio inicio a un momento de oración intensa por la paz. La celebración coincidió también con el Día de la Divina Misericordia, promoviendo la reflexión y el sacramento de la confesión.
