La Parroquia San Ramón Nonato impulsa una nueva edición de “Tejiendo Vidas”, una iniciativa que convoca a la comunidad a confeccionar mantas para bebés con cuadrados tejidos de 15×15 centímetros.
La Parroquia San Ramón Nonato, ubicada en la Capital catamarqueña, puso en marcha una nueva edición de la campaña solidaria “Tejiendo Vidas”, que tiene como objetivo confeccionar mantas para recién nacidos a partir de cuadraditos tejidos de 15 por 15 centímetros. La convocatoria estará abierta hasta el 7 de junio y está dirigida a toda la comunidad.
“Hay que ponerse a tejer”, comentó entre risas Adela Moreno, presidenta de Cáritas de la parroquia, durante una entrevista en el programa La Mañana de El Esquiú, por Radio El Esquiú 95.3. La propuesta permite entregar tanto los cuadrados ya confeccionados como las mantas terminadas. Como incentivo, se otorgará un rosario de pared a la persona que aporte la mayor cantidad de piezas.
Las donaciones se reciben en la capilla ubicada en la intersección de Pedro Goyena y Mendoza. En ese mismo espacio, desde la pandemia, funciona un lugar de encuentro para adultos mayores, con talleres y actividades recreativas. “Nos dimos cuenta de que los más desprotegidos eran los adultos mayores”, explicó Moreno, y agregó que inicialmente comenzaron entregando viandas, pero luego detectaron que la necesidad no solo era económica, sino también emocional.
Actualmente, el grupo se reúne los lunes y jueves a partir de las 16.00, con talleres de gimnasia, folclore, huerta, manualidades y encuentros de logoterapia. “El que llega no se quiere ir”, afirmó Moreno, quien destacó que muchos asistentes viven solos y encuentran allí contención y compañía: “Hay muchos abuelos encerrados en una habitación 4×4”.
Moreno aseguró que el proyecto se sostiene “con la gracia de Dios y la solidaridad de la gente”. Para mejorar el espacio, se realizaron ventas de empanadas y rifas hasta conseguir un aire acondicionado para el salón. “Los abuelos le están dando vida a la comunidad”, sostuvo. Quienes no sepan tejer también pueden colaborar con lana o acercarse a aprender: “En 10 minutos les enseñan”, prometió.
