La Organización Mundial de la Salud declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional tras la detección de casos de ébola en la República Democrática del Congo. La cepa Bundibugyo, sin vacuna aprobada, preocupa a las autoridades sanitarias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional debido a un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC). La propagación de la enfermedad también fue verificada por organismos independientes, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), que informaron sobre dos casos y una muerte en la vecina Uganda.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó el martes su preocupación por «la magnitud y la velocidad» del brote, al que calificó como una emergencia internacional. Fuentes de la OMS indicaron que los casos podrían estar propagándose más rápido de lo que se pensaba originalmente.
La declaración de emergencia no implica que se esté en las etapas iniciales de una pandemia. El riesgo que el ébola representa para el mundo sigue siendo ínfimo. Durante el brote de 2014-2016 solo se registraron un puñado de casos fuera de África, la mayoría correspondientes a trabajadores sanitarios voluntarios.
«No obstante, esto refleja que la situación es lo suficientemente compleja como para requerir coordinación internacional», afirmó la doctora Amanda Rojek, del Instituto de Ciencias de las Pandemias de la Universidad de Oxford.
La RDC cuenta con experiencia en el manejo de brotes de ébola, y la respuesta es «significativamente más sólida hoy que hace una década», afirmó la doctora Daniela Manno, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.
Contexto del brote
Los casos se han producido en una zona de conflicto armado, lo que complica su detección y combate. «El brote de ébola representa una nueva crisis masiva que se suma a una situación ya de por sí difícil. Se produce en una zona de conflicto, una zona de crisis humanitaria, con cientos de miles de personas desplazadas y sistemas de salud ya gravemente comprometidos», advirtió Greg Ranm, director de la organización Save the Children.
Cinco millones de personas, entre ellas unos 2,5 millones de niños, se encuentran desplazadas internamente, mientras que 15 millones más necesitan asistencia humanitaria, según la organización.
Características de la cepa
La cepa causante, Bundibugyo, fue descubierta en 2007 y causa la muerte en aproximadamente el 30% de las personas que la contraen, según los CDC. La OMS advirtió que las tasas de letalidad en los dos últimos brotes notificados en Uganda y la RDC en 2007 y 2012 «oscilaron entre aproximadamente el 30% y el 50%».
«No existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico para el virus Bundibugyo», alertó Alimuddin Zumla, profesor de enfermedades infecciosas de la University College London, en un artículo publicado en The Conversation. Las pruebas para determinar si alguien está infectado no parecen ser muy eficaces. Los resultados iniciales del brote dieron negativo para el virus del ébola y se necesitaron otras más sofisticadas.
«Lidiar con Bundibugyo es una de las preocupaciones más importantes» en este brote, afirmó a la BBC Trudie Lang, profesora de la Universidad de Oxford y jefa de la Red Global de Salud.
Medidas adoptadas
Para reducir los riesgos de que el brote se convierta en una epidemia, la OMS pidió a las autoridades de la RDC, Uganda y Ruanda reforzar la vigilancia sanitaria fronteriza. Países como Estados Unidos solicitaron a sus ciudadanos evitar viajar a la zona y prohibieron la entrada a personas que hayan estado en la RDC y Uganda en las últimas semanas.
Antecedentes del ébola
El ébola es una enfermedad «grave, a menudo mortal, que afecta a los seres humanos y a otros primates», según la OMS. El virus se transmite a las personas a partir de animales salvajes y «luego se propaga en la población humana a través del contacto directo con la sangre, las secreciones, los órganos u otros fluidos corporales de las personas infectadas, y con superficies y materiales contaminados con estos fluidos».
La afección fue descubierta en 1976 en la RDC, entonces conocida como Zaire, en la cuenca del río Ébola. Desde su detección, los científicos han identificado al menos seis cepas distintas, de las cuales cuatro afectan a las personas, entre ellas la Bundibugyo, según los CDC.
Síntomas y grupos de riesgo
Una persona expuesta al virus puede presentar síntomas entre 2 y 21 días después. Fiebre, fatiga, dolor muscular, dolores de cabeza y de garganta son los primeros síntomas, seguidos de vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupción cutánea y signos de insuficiencia renal y hepática. En casos menos frecuentes, pueden presentarse hemorragias internas y externas.
Los profesionales de la salud, los cuidadores y los familiares de los enfermos son quienes tienen más probabilidades de resultar contagiados, según la OMS. «En brotes anteriores de ébola, los niños pequeños infectados a través del contacto con cuidadores y familiares enfermos a menudo han sufrido una alta mortalidad», recordó Save the Children.
Prevención y tratamiento
Las autoridades recomiendan evitar el contacto físico con personas sospechosas o confirmadas, no manipular cuerpos de fallecidos sin protección adecuada y lavarse las manos con regularidad. Para la cepa Bundibugyo, al no haber medicamentos aprobados, el tratamiento se basa en cuidados paliativos optimizados: control del dolor, manejo de infecciones, hidratación y nutrición. La atención temprana aumenta las probabilidades de supervivencia, según la OMS y el CDC.
