Las tareas de prevención sísmica en la provincia se limitan a charlas, sin simulacros ni protocolos establecidos, pese a la existencia de dos leyes que los contemplan.
Las acciones de prevención sísmica en escuelas y organismos públicos de Catamarca se limitan a charlas y entrega de folletos, sin la realización de simulacros ni el establecimiento de protocolos de actuación, según un relevamiento realizado por este medio.
El último terremoto de magnitud considerable en la provincia ocurrió en septiembre de 2004, cuando un sismo de 6,4 grados en la escala de Richter afectó la zona y fue percibido en gran parte del país. El evento no dejó víctimas fatales ni daños materiales de consideración.
Tras ese sismo, los organismos oficiales implementaron medidas de concientización que incluían charlas, simulacros, protocolos de evacuación y adecuación de edificios con señalización y demarcación de espacios seguros. Sin embargo, con el paso del tiempo, esas acciones perdieron continuidad.
En septiembre de 2004 se sancionó la Ley 5124, por la cual la provincia adhirió al Programa Nacional de Educación para la Prevención Sísmica. La norma establecía que el Ministerio de Educación debía coordinar acciones con el organismo nacional de prevención sísmica, e incluía planes operativos, contenidos educativos, manuales de adiestramiento y material para instituciones educativas.
En octubre de 2022 se promulgó la Ley 5780, que creó el Programa Provincial de Prevención Sísmica. La normativa dispone la sensibilización, concientización y capacitación de la población, y la preparación permanente de los organismos del Estado para una respuesta rápida ante sismos. También establece que los establecimientos educativos deben realizar capacitaciones y tareas de evacuación, y que la Dirección de Defensa Civil, como autoridad de aplicación, debe articular acciones con el Ministerio de Educación.
La Ley 5780 define pautas básicas para actuar ante un sismo, relacionadas con prevención de riesgos, alarma, evacuación y auxilio. Estas pautas deben integrar un Manual de Autoprotección, y la preparación debe abarcar etapas de prevención, mitigación, capacidad de respuesta, evacuación, rehabilitación y reconstrucción. Durante la evacuación y asistencia, se debe dar prioridad a niños, niñas y adolescentes y otros grupos vulnerables.
Pese a los marcos legales, en la práctica los simulacros en escuelas son escasos y, cuando se realizan, suelen surgir por iniciativa de padres de alumnos, no por una planificación institucional.
