Un examen de los argumentos oficiales sobre la baja de la pobreza revela cuestionamientos metodológicos en dos indicadores clave: la canasta del IPC y el crecimiento salarial de trabajadores informales.
Un análisis de los argumentos utilizados por el Gobierno nacional para sostener una supuesta reducción de la pobreza revela que al menos dos de ellos presentan bases metodológicas cuestionables, según un examen de los datos y declaraciones oficiales.
Comparación salarios versus inflación
El primer argumento se basa en la comparación entre la evolución de los salarios y la inflación medida por el INDEC. El Gobierno sostiene que los ingresos han superado a los precios. Sin embargo, esa comparación utiliza un índice de precios al consumidor cuya canasta de referencia data de 2004, según especialistas consultados. La desactualización de la canasta subestimaría el impacto real de la inflación, especialmente en rubros como servicios, que hoy tienen mayor peso en los presupuestos hogareños.
Marco Lavagna, quien dirigió el INDEC hasta febrero, presentó su renuncia por la resistencia de Javier Milei y Luis Caputo a actualizar la canasta de consumo. Según distintas consultoras, si se aplicara una canasta actualizada, la inflación acumulada durante la gestión actual sería entre 10 y 15 puntos porcentuales superior a la difundida por el organismo, lo que alteraría los cálculos sobre la evolución de la pobreza.
Crecimiento de ingresos informales
El segundo argumento se refiere al crecimiento inusitado que el INDEC atribuye a los salarios de los trabajadores informales. Mientras los trabajadores registrados del sector privado y los empleados públicos perdieron poder adquisitivo frente a la inflación en gran parte del período, el organismo sostiene que los ingresos de los trabajadores no registrados crecieron un 83% en términos reales desde noviembre de 2023.
Los ingresos informales no están amparados por paritarias ni mecanismos de negociación colectiva, según datos del propio INDEC. Históricamente, estos trabajadores son los que más terreno pierden frente a la inflación. El INDEC aclara que el salario promedio del sector no registrado alcanza los 731.000 pesos, cifra que equivale a poco más de la mitad de la canasta básica utilizada para medir la línea de pobreza.
La medición de ingresos informales se basa en encuestas de hogares con un margen de error mayor que los registros administrativos del empleo registrado. Esa volatilidad muestral puede producir variaciones estadísticas de gran magnitud sin correlato en la realidad económica, según especialistas.
