El director estadounidense Orson Welles vivió en Sevilla a los 17 años, participó en festejos taurinos como ‘El Americano’ y mantuvo una relación con España que culminó con el depósito de sus cenizas en Andalucía en 1987.
Orson Welles, director de cine estadounidense, llegó a Sevilla en 1932, a los 17 años, y residió en la ciudad durante varios meses. En ese período, se instaló en el barrio de Triana, escribió relatos para obtener ingresos y se vinculó con el ambiente taurino, llegando a participar en pequeños festejos bajo el nombre de “El Americano”.
La frase “Sevilla no es solo una ciudad; es un estado de ánimo, una forma de entender la vida” se atribuye históricamente a Welles y se asocia con el proyecto documental Spain, que el director no llegó a completar.
En una entrevista publicada en 1964, Welles relató que durante su primera estadía en Sevilla escribía novelas policiales y cobraba alrededor de 300 dólares, suma que en ese momento le permitía vivir con comodidad en Andalucía. En esos meses comenzó su interés por los toros: compró novillos para participar en festejos y toreó varias veces como “El Americano”, aunque luego reconoció que no contaba con el talento suficiente para continuar.
Welles nació en Wisconsin en 1915. Tras su etapa europea, regresó a Estados Unidos y avanzó en teatro y radio. En 1938 dirigió la adaptación radiofónica de La guerra de los mundos y en 1941 estrenó Ciudadano Kane, su primer largometraje como director, realizado a los 25 años.
Desde la década de 1950, Welles volvió a España en repetidas ocasiones para trabajar. Filmó escenas de Mr. Arkadin, Don Quijote, F for Fake y The Other Side of the Wind en territorio español. Campanadas a medianoche, uno de sus proyectos más relevantes, utilizó localizaciones en Ávila, Soria, Segovia y otros puntos de Castilla.
Su relación con España incluyó la frecuentación de plazas de toros y amistad con Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez, con quien mantuvo un vínculo cercano.
Welles falleció en Los Ángeles el 10 de octubre de 1985, a los 70 años. En mayo de 1987, sus cenizas fueron depositadas en la finca de Antonio Ordóñez en Andalucía, en cumplimiento de un deseo expresado por el director.
