El sistema público provincial atiende al 70% de la población, un 30% más que el año anterior, mientras las farmacias registran una fuerte caída en el consumo de medicamentos. Parte de los nuevos usuarios son personas con obra social o prepaga que dejan de usar esos servicios por los costos.
En Catamarca creció la demanda en hospitales públicos, incluso entre personas que tienen obra social, mientras las farmacias advierten por una fuerte caída en el consumo de medicamentos.
En julio, la ministra de Salud, Johana Carrizo, informó que «el sistema público provincial ya atiende aproximadamente al 70% de la población», un porcentaje que representa un incremento del 30% respecto del año anterior. El aumento se registra tanto en las consultas ambulatorias de Nivel 1 y Nivel 2 como en las prácticas quirúrgicas.
El crecimiento no se limita a personas sin cobertura. Personas con obra social encuentran dificultades para acceder a determinadas prestaciones por el alto costo de coseguros. Entre los casos que más crecieron aparecen los afiliados de PAMI, luego los de OSEP y otras prepagas.
En el Hospital San Juan Bautista, las autoridades habían advertido durante el año sobre el aumento de la demanda y la presión que genera sobre el sistema. En abril, el director del nosocomio, Juan Martín Pichetto, informó que PAMI mantenía una deuda cercana a los $20 millones con el hospital por prestaciones realizadas, con el último pago registrado en mayo de 2025.
En los últimos años, cada vez más catamarqueños dejaron la medicina prepaga por no poder sostener los costos y migraron al sistema público.
El escenario también se observa en las farmacias. El vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Catamarca, José Lescano, describió en agosto una fuerte caída del consumo de medicamentos y advirtió que muchas personas están priorizando otros gastos básicos. En algunos casos, señaló, los pacientes deben elegir entre comprar alimentos o continuar un tratamiento.
El fenómeno local guarda relación con una tendencia detectada recientemente en la provincia de Buenos Aires. Un estudio realizado sobre 811 afiliados de IOMA encontró que el 56,6% había modificado algún hábito relacionado con el cuidado de su salud debido al aumento de los costos. El 24,1% había postergado consultas, el 18,1% había dejado de comprar algún medicamento y el 30,2% había tenido que endeudarse por motivos de salud.
En Catamarca no hay encuestas ni estudios sobre el tema. Al aumentar los costos y deteriorarse la capacidad de pago de las familias, la demanda sanitaria no desaparece, sino que cambia de lugar: la gente colma el único hospital público con todos los servicios, el San Juan Bautista.
A la caída del consumo se suman las dificultades financieras que atraviesan las farmacias por las demoras en los pagos de las obras sociales, especialmente PAMI. Lescano explicó que las farmacias deben afrontar la compra de medicamentos en plazos mucho más cortos que los tiempos en los que finalmente reciben los pagos, una situación que afecta especialmente a los comercios pequeños.
