En el primer debate televisivo antes del balotaje en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro intercambiaron acusaciones y gestos calculados. Un sondeo de Quaest atribuyó una ventaja estrecha al senador.
San Pablo. El primer debate televisivo entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, realizado una semana antes del balotaje presidencial en Brasil, incluyó gestos calculados, insultos y acusaciones de corrupción, según consignaron las agencias ANSA y Reuters y el diario O Globo.
Durante el encuentro, el senador se ubicó en varias oportunidades detrás del presidente mientras este hablaba a cámara, con gestos de desaprobación. Según integrantes del equipo del candidato del Partido Liberal (PL), la intención era desviar parte de la atención de los argumentos del presidente y concentrarla en las reacciones de su adversario. Esa estrategia produjo imágenes que circularon en redes sociales.
En uno de los cruces, Lula se apartó de su rival para marcar distancia con un “miliciano”, en alusión a supuestos vínculos de Flávio con grupos parapoliciales que controlan barrios de Río de Janeiro. El senador respondió que era mejor mantenerlo lejos porque su billetera podía ser robada y mostró una palabra escrita en la palma de la mano: “Corrupto”.
Lula llamó a su adversario “payaso”, “mentiroso contumaz” y “malandro”, mientras Flávio le advirtió que “Brasil te va a jubilar”. El senador también se refirió a la primera dama, Rosangela da Silva, conocida como Janja, para cuestionar sus gastos, y acusó al gobierno de utilizar los beneficios sociales con fines electorales.
Las acusaciones de corrupción ocuparon buena parte del encuentro. Lula pidió explicaciones a Flávio por las gestiones de Daniel Vorcaro, propietario del Banco Master, para financiar una película sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. El senador contraatacó con referencias a las sospechas que involucran a Fabio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, hijo del mandatario, y a su relación con la empresaria Roberta Luchsinger, mencionada en investigaciones sobre presuntas irregularidades en el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS).
Flávio buscó acorralar a Lula con una pregunta sobre la seguridad pública y el voto de los presos. “Con usted, la criminalidad se disparó en Brasil. Incluso, ¿puede explicar por qué el 73% de los presos votó por usted?”, lanzó el candidato del PL. Lula respondió con ironía y trasladó el desafío a la familia Bolsonaro: “Quiero que voten el 100%, incluso tu padre. Él te conoce y sabe que soy mejor que vos”, dijo, antes de dirigirse directamente al expresidente Jair Bolsonaro, que está preso por intento de golpe de Estado, para pedirle su voto.
Otro de los momentos que el equipo de Flávio identificó como potencialmente favorable fue una referencia de Lula a los habitantes de Río de Janeiro, a quienes calificó de “sinvergüenzas”. Poco después, comenzaron a circular videos con ese fragmento.
La política internacional también se coló en el enfrentamiento. Lula acusó a la familia Bolsonaro de estar subordinada a los intereses estadounidenses y cuestionó la cercanía del senador con Donald Trump. Flávio negó haber pedido al presidente norteamericano que tomara medidas contra Brasil y reprochó a Lula sus relaciones con gobiernos que calificó de “dictaduras”, entre ellos el de Irán.
En el terreno económico, el senador insistió en el costo de vida y la inseguridad, mientras acusó al mandatario de gastar de manera desmedida para conseguir su reelección. Lula respondió con una referencia al presidente argentino: preguntó si su rival había tomado prestada la motosierra de Javier Milei para recortar el gasto público y cuestionó las consecuencias sociales del ajuste en la Argentina. Mientras Bolsonaro evitó responder directamente sobre la motosierra, Lula después subió un video a redes sociales en el que recordaba las menciones de su rival al “modelo argentino”.
El clima de confrontación se extendió a las tribunas, donde simpatizantes y asesores de ambos candidatos intercambiaron gritos y reproches. Flavio fue abucheado cuando interrumpió a Lula fuera de su turno, en un debate en el que abundaron las acusaciones personales y escasearon las propuestas concretas.
Al final de la transmisión, se vio al candidato derechista bailando y festejando, como si hubiera ganado el debate.
Sondeo sobre el ganador
Según un sondeo realizado por la consultora Quaest durante el debate, los encuestados valoraron a Flavio Bolsonaro como ganador por una estrecha ventaja sobre Lula. En una escala de cero a 100, el senador obtuvo 82 puntos, frente a los 79 puntos del presidente, según el sondeo citado por el diario O Globo. El estudio cualitativo se llevó a cabo con 30 grupos de electores que incluían a votantes de Lula, de Bolsonaro e indecisos.
“Flavio fue percibido como más seguro, directo y claro, especialmente en temas de seguridad pública y tecnología. Lula tuvo un mejor desempeño percibido en salud y pandemia; sin embargo, algunos participantes consideraron que sus respuestas fueron confusas, estaban saturadas de cifras y resultaban difíciles de seguir”, dice el reporte. “Al mismo tiempo, la seguridad mostrada por Flavio no disipó las críticas sobre el hecho de que dejó preguntas sin responder y evitó abordar temas en los que parecía estar menos preparado”, agrega.
Según el análisis de Quaest, “el debate no parece haber generado un cambio significativo en la percepción”, en una carrera electoral hacia el balotaje del 25 de octubre que se anticipa ajustada.
Flavio Bolsonaro había sorprendido en la primera vuelta del 4 de octubre, cuando obtuvo alrededor del 47% de los votos frente al 45% de Lula. Los sondeos publicados antes del debate mostraban al senador con una ventaja estrecha, pero dentro del margen de error.
