Monseñor Dante Braida se refirió al impacto económico en sectores vulnerables y respondió a declaraciones del presidente Javier Milei. También pidió superar las agresiones y descalificaciones.
El obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, afirmó este domingo que «los más postergados nunca pueden ser una variable de ajuste» y sostuvo que existe «gente que está pidiendo, que no llega a fin de mes o necesita asistencia». Lo hizo en una entrevista con el diario La Nación.
En ese marco, Braida celebró que el papa León XIV haya manifestado su intención de visitar sitios como el Cottolengo Don Orione o la Cárcel de Devoto, al considerar que esos lugares expresan «el mundo de la vulnerabilidad» de la sociedad argentina.
«Que el Papa vaya a ese ámbito concreto, también nos hace ver el tema de los jubilados, la niñez o la salud de mucha gente. Los más postergados nunca pueden ser una variable de ajuste. Por eso, es importante que el Papa, inspirado por el Evangelio, vaya a este lugar o a la cárcel de Devoto», declaró.
Al analizar el contexto de la eventual visita papal, el obispo reconoció una crisis económica y dificultades de «confrontación» entre dirigentes políticos. Consideró que esas diferencias pueden superarse si se «prioriza el bien común» y se atiende a quienes «están más desprotegidos».
Consultado sobre los dichos del presidente Javier Milei, quien negó que haya familias a las que no les alcance el sueldo, Braida respondió: «Más que las declaraciones, hay que mirar la realidad». Y agregó: «La dirigencia social y política tiene un rol por su responsabilidad, pero hay que alentar mucho más la participación ciudadana para que entre todos nos sintamos corresponsables para enfrentar las carencias que sufren muchas personas».
En relación con las recientes declaraciones del mandatario sobre periodistas y opositores, el obispo pidió superar las descalificaciones: «Más allá de lo que diga el Presidente, hay que superar todo tipo de agresión y descalificación de toda persona». Y añadió: «Detrás de todo periodista o trabajador hay una persona. Hay que aprender a mirar con más profundidad».
Finalmente, consideró que la presencia del Papa podría contribuir a dejar de lado los discursos agresivos y abrir una etapa de mayor diálogo y consenso.
