Doble vara en Resistencia: mientras secuestran 72 motos a vecinos, municipales de Nikisch circulan sin casco y sin sanción

Un video expone a empleados municipales incumpliendo normas de tránsito en pleno centro de Resistencia. La gestión de Roy Nikisch refuerza operativos y multas para la ciudadanía, pero enfrenta críticas por presuntos privilegios y falta de controles internos.

La gestión municipal de Roy Nikisch volvió a quedar en el centro de las críticas por la aplicación desigual de los controles de tránsito en Resistencia. Mientras la Comuna promociona operativos de “tolerancia cero” y secuestra decenas de motocicletas a vecinos por incumplimientos mínimos, un video muestra a empleados municipales circulando sin casco ni medidas de seguridad, sin recibir ningún tipo de sanción.

Las imágenes, registradas en Santa María de Oro al 100 y enviadas a La Voz del Chaco, exhiben a trabajadores del área municipal desplazándose en moto sin respetar las normas que el propio Municipio dice exigir de manera estricta al resto de la población.

La contradicción es evidente.

De acuerdo a los datos oficiales difundidos por la Municipalidad, en los últimos operativos junto a la Policía Caminera se removieron 72 motos al corralón y se labraron 240 actas de infracción, bajo el argumento de reforzar la seguridad vial. Además, se insiste en que los motociclistas deben circular obligatoriamente con casco abrochado, licencia vigente, seguro, cédula, espejos, luces reglamentarias y dominio visible.

Sin embargo, cuando los infractores son trabajadores municipales, los controles parecen relajarse.

Tolerancia cero… selectiva

La política de tránsito es uno de los ejes comunicacionales de la gestión Nikisch. Los “operativos cerrojo” y los secuestros de vehículos se presentan como medidas ejemplificadoras para reducir la siniestralidad.

Pero en la práctica, vecinos cuestionan lo que consideran una doble vara: rigor extremo con trabajadores y motociclistas particulares, y permisividad con empleados del propio Estado.

“No puede ser que a cualquiera le saquen la moto por una luz quemada y a los municipales los dejen pasar sin casco”, señalaron comerciantes de la zona tras conocerse el video.

El problema no es menor. Para muchos ciudadanos, el secuestro del rodado implica perder su único medio de transporte para trabajar o estudiar.

Falta de ejemplo

Especialistas en seguridad vial coinciden en que las campañas pierden credibilidad cuando quienes deben controlar no cumplen las reglas. La autoridad, sostienen, se construye con el ejemplo.

En ese contexto, el episodio golpea directamente la imagen de la gestión municipal, que ya enfrenta cuestionamientos por la eficacia de los operativos y por el carácter recaudatorio de las multas.

Mientras el Municipio insiste con estadísticas y sanciones, el reclamo social apunta a algo más básico: igualdad ante la ley.

Porque si la norma es para todos, debería aplicarse también puertas adentro.

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