A través de un decreto, se oficializó el RIMI, un esquema que establece montos mínimos de inversión y beneficios fiscales para empresas certificadas, con el objetivo de fortalecer el sector productivo.
El Gobierno nacional oficializó la reglamentación del Régimen de Incentivo a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (RIMI) mediante el Decreto 242/2026. Esta herramienta apunta a fortalecer el entramado productivo con foco en la inversión y el crecimiento del sector.
El esquema está dirigido a empresas que cuenten con certificado MiPyME vigente —desde micro hasta medianas tramo 2—, así como también a entidades sin fines de lucro registradas que desarrollen proyectos productivos.
Uno de los puntos centrales del régimen son los montos mínimos de inversión exigidos según el tamaño de la empresa. En ese sentido, se fijaron pisos de USD 150.000 para microempresas, USD 600.000 para pequeñas, USD 3.500.000 para medianas tramo 1 y USD 9.000.000 para medianas tramo 2.
En cuanto a los beneficios, el RIMI contempla incentivos fiscales directos. Entre ellos, se destaca la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, que permitirá deducir inversiones en plazos más cortos, y la devolución de saldos a favor de IVA, aunque sujeta a cupos anuales y orden de prioridad.
Las inversiones deberán destinarse a bienes de capital nuevos o a obras de infraestructura que no superen el 30% de avance al momento de su incorporación al régimen. Además, las empresas tendrán un plazo de dos años para concretarlas.
Con esta iniciativa, el Ejecutivo busca mejorar la competitividad de las PyMEs, promover la generación de empleo y potenciar las exportaciones en un contexto económico desafiante.
