La empresa láctea, que evitó recientemente un pedido de quiebra, mantiene sus operaciones detenidas y adeuda sueldos a su personal, generando preocupación en el sector.
A pesar de haber logrado frenar un pedido de quiebra en la Justicia mediante el pago de una deuda superior a los 23 millones de pesos, la situación de Lácteos Verónica continúa afectando de manera directa a sus trabajadores. Según se informa, más de 700 empleados llevan meses sin cobrar sus salarios y enfrentan un escenario de creciente incertidumbre laboral, mientras las plantas de la empresa permanecen paralizadas.
El desarrollo de este conflicto laboral y financiero es seguido de cerca en la provincia, dado el impacto económico y social que representa una empresa de este tipo para la región.
