El entrenador Hossam Hassan hizo el gesto universal de denuncia de racismo hacia el árbitro François Letexier en el minuto de adición del partido entre Egipto y la Selección Argentina.
El entrenador de la selección de fútbol de Egipto, Hossam Hassan, realizó el gesto de brazos cruzados a la altura de las muñecas frente al árbitro francés François Letexier durante el octavo minuto de adición del partido disputado este martes contra la Selección Argentina. El gesto, que se volvió viral, es una señal universal aprobada por la FIFA para denunciar actos de racismo.
Según informó el medio español Marca, la seña fue aprobada por unanimidad en el 74.º Congreso de la FIFA, celebrado en Bangkok a fines de 2023, y se utilizó por primera vez en el Mundial Femenino Sub-20 de Colombia de 2024. El gesto consiste en cruzar los brazos en forma de aspa a la altura de las muñecas y puede ser realizado por futbolistas o miembros del cuerpo técnico para comunicar al árbitro que están siendo objeto de insultos racistas.
En esta ocasión, Hassan realizó la seña en el marco de protestas del cuerpo técnico egipcio por un presunto acto de racismo ocurrido durante los festejos de los futbolistas argentinos. Tras el gesto y la protesta, el entrenador recibió una tarjeta amarilla del árbitro Letexier.
Hossam Hassan, máximo goleador histórico de la selección egipcia, declaró en conferencia de prensa desde Atlanta: “El resultado se vio influido por factores internos en el terreno de juego y durante el partido y por factores externos previos al encuentro”. También afirmó: “Parecía haber habido presión por parte de Argentina sobre el árbitro, lo que condujo a este desenlace; nosotros habíamos expresado nuestras objeciones a este árbitro”.
Además, Hassan cuestionó el horario del partido, disputado al mediodía en Atlanta, y sostuvo que la decisión fue tomada por “alguien que nunca ha jugado al fútbol”. Agregó: “Éramos mejores, pero el fútbol no es justo, tal vez ellos (por la FIFA) quieren que el campeón del mundo y Messi sigan en la Copa del Mundo por el marketing”.
La FIFA estableció un protocolo contra el racismo de tres niveles: el primero consiste en interrumpir el partido y anunciar las razones; el segundo, suspender temporalmente el encuentro si continúan los gestos racistas; y el tercero, suspender definitivamente el partido si persisten las agresiones.
