Una empresa colombiana desarrolló un sistema de bloques modulares de plástico reciclado que reduce el tiempo de construcción de viviendas a cinco días, con costos accesibles y resistencia sísmica.
La construcción tradicional podría enfrentar un nuevo competidor gracias a un innovador sistema desarrollado por Conceptos Plásticos, una empresa colombiana que fabrica ladrillos a partir de plástico reciclado y permite construir viviendas en apenas cinco días. El proyecto fue impulsado por Fernando Llanos y el arquitecto Óscar Méndez, quienes idearon un sistema de bloques modulares que se ensamblan entre sí como piezas de construcción, reduciendo significativamente los tiempos y costos de obra.
La iniciativa nació cuando Llanos intentaba construir una vivienda en la región de Cundinamarca y encontró dificultades para trasladar materiales desde Bogotá. A partir de allí, junto a Méndez —quien ya investigaba este tipo de soluciones en su tesis universitaria— comenzaron a desarrollar un método alternativo basado en el reciclaje.
Los bloques están fabricados con plástico descartado proveniente de residuos industriales y materiales recuperados por recicladores urbanos. El proceso incluye recolección y clasificación del plástico. Cada ladrillo pesa alrededor de tres kilos, similar a uno de arcilla tradicional, y posee características técnicas que mejoran su rendimiento, como resistencia sísmica conforme a normas colombianas.
El sistema modular permite ensamblar las piezas sin necesidad de grandes estructuras ni procesos complejos, lo que acelera notablemente la construcción. Según datos difundidos por medios especializados, una vivienda básica de 40 metros cuadrados puede construirse en apenas cinco días con un equipo de cuatro personas. El costo estimado ronda los US$6.800, posicionándose como una alternativa más accesible frente a los métodos tradicionales.
La tecnología ya fue utilizada en proyectos de vivienda social en Colombia. Uno de los casos más destacados ocurrió en Guapi, departamento del Cauca, donde junto al Consejo Noruego para Refugiados construyeron refugios temporales para 42 familias desplazadas por el conflicto armado. En ese proyecto se reciclaron más de 200 toneladas de plástico, evitando que esos residuos terminaran en basurales o ecosistemas donde podrían tardar hasta 300 años en degradarse.
