Mara Barrionuevo, psicóloga clínica y perito del CIF, relató su ascenso al monte Kilimanjaro, donde debió abandonar la cumbre por un cuadro de mal agudo de montaña. La profesional vinculó la experiencia con el autocuidado y la importancia de reconocer límites.
La psicóloga clínica Mara Barrionuevo, perito del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) de Catamarca, relató su expedición al monte Kilimanjaro, en Tanzania, donde alcanzó los 5.500 metros de altura antes de decidir interrumpir el ascenso a la cumbre debido a un cuadro de mal agudo de montaña.
Barrionuevo, de 58 años, integra el grupo «Mujeres a la Cumbre», compuesto por siete montañistas de Argentina, Chile y Uruguay, convocado por la andinista Úrsula Díaz. La expedición se desarrolló durante siete días de marcha con el lema en suajili «pole pole» (paso a paso).
En declaraciones a medios locales, la profesional describió los síntomas que la llevaron a tomar la decisión: «El primer síntoma que yo tuve fue un calor enorme. O sea, yo de repente que iba caminando superlentito me empecé a sacar todas las camperas, o sea, sentí un calor enorme y me empecé a sacar todas las camperas. La guía justo me vio y me frenó, porque obviamente me iba a dar hipotermia. Fue un momento nuevo para mí, tuve un poco de desorientación de qué me estaba pasando, pero nunca perdí la conciencia de lo que me estaba pasando. Entonces después empezó un dolor de nuca, de cabeza, náuseas, después empecé con descomposición de estómago, ya me empecé a deshidratar y yo dije: ‘Chau, ya se desencadenó el cuadro’.»
Ante la consulta sobre el tiempo restante para alcanzar la cumbre, los guías le respondieron: «Un largo camino», lo que implicaba seis horas más de ascenso vertical. Barrionuevo decidió entonces detenerse y desplegó una bandera argentina con el nombre de Catamarca en el punto alcanzado.
«Definí que esa fue mi cumbre. Me largué a llorar como una criatura porque fue parte del duelo, y de muchas cosas, muchas tensiones, emociones. Vuelvo a insistir que la montaña te atraviesa lugares que vos no sabés que tenés de tu personalidad hasta que no lo vivís. Y como mi hermano también dice y lo dicen todos los montañistas, la cumbre está en tu casa», sostuvo.
La psicóloga había viajado sola el 4 de septiembre desde Catamarca, con escalas en Córdoba, Buenos Aires, San Pablo y Doha. La expedición incluyó el ascenso por la selva húmeda, bosques achaparrados y el muro de Barranco Wall, a 4.600 metros. Un equipo de 32 porteadores sostuvo la logística.
Barrionuevo es nacida en San Fernando del Valle de Catamarca, hija de padre belicho y madre de Filadelfia, Estados Unidos. Se recibió de psicóloga en Córdoba hace 31 años y ejerce en consultorio privado y en el Poder Judicial desde la creación del CIF en el año 2000. Incursionó en la montaña durante la pandemia, cuando su hermano Guillermo, odontólogo y andinista, la invitó a ascender al Manchao.
Respecto de su experiencia, afirmó: «La montaña en sí a mí me equilibra del estrés normal de la semana». Y agregó sobre el aprendizaje: «En este caso la lección, como siempre digo en todas las notas que me hicieron, es aprender a parar. Y volviendo a tu paralelismo entre el trabajo y la montaña, creo que aprender a parar aplica para todo en la vida también. Trabajar en exceso, hacer actividad física en exceso, dormir en exceso, todo lo que sea en exceso nos lleva a riesgos que muchas veces son innecesarios y que son más una conducta autodestructiva».
Consultada sobre su filosofía de vida, Barrionuevo manifestó: «Yo no creo en los números como edades, como años… no lo registro al paso del tiempo como cronológico, sino como cualitativo. En el día yo logré hacer tal cosa y listo, para mí ya valió el día». Y concluyó: «Cada vez que subo a la montaña bajo diferente. Si me tuviera que morir ahora, me muero tranquila porque no tengo pendientes… La cumbre está en tu casa».
