Decenas de miles de jóvenes se movilizaron en Alemania para reclamar mayores inversiones en educación, salud mental y políticas sociales, y para rechazar el regreso del servicio militar obligatorio y una mayor vigilancia estatal. Las marchas, convocadas por la iniciativa «Gen Z regelt», se sumaron a protestas en otros países de Europa.
Decenas de miles de jóvenes se movilizaron este martes en más de 30 ciudades de Alemania para reclamar mayores inversiones en educación, salud mental y políticas sociales, además de rechazar el regreso del servicio militar obligatorio y una mayor vigilancia estatal. Las protestas fueron convocadas por la iniciativa juvenil «Gen Z regelt» (La Generación Z toma el mando) y se sumaron a una ola de movilizaciones protagonizadas por estudiantes y trabajadores en distintos países de Europa.
Según los organizadores, más de 68.000 personas participaron en las manifestaciones de 12 ciudades. En la página web del movimiento, más de 183.900 personas habían registrado su intención de participar hasta las 16.30, hora local.
La plataforma, que surgió hace apenas unas semanas y cuenta con un equipo central de coordinación de 30 personas, reunió demandas diversas. Entre ellas, un mayor financiamiento para las escuelas, más recursos para la atención de las adicciones y psicoterapia, medidas frente al encarecimiento del costo de vida, justicia social y una mayor protección del ambiente. También expresó su rechazo al servicio militar obligatorio y a la ampliación de las facultades de vigilancia del Estado.
Las movilizaciones tuvieron lugar en ciudades como Berlín, Hamburgo, Colonia, Fráncfort, Múnich y Leipzig. En la mayoría de ellas, las marchas comenzaron de manera pacífica, aunque se registraron interrupciones y algunos incidentes vinculados con el uso de pirotecnia y el incumplimiento de la prohibición de cubrirse el rostro durante las manifestaciones.
En Colonia, la policía canceló la marcha y dispuso que continuara como una concentración estática, después de detectar participantes con el rostro cubierto y el uso de fuegos artificiales. En Fráncfort también se interrumpió parcialmente el recorrido por motivos similares. En Stuttgart, las autoridades detuvieron la movilización en varias ocasiones porque algunos manifestantes se desviaron de la ruta autorizada, se encapucharon y encendieron pirotecnia.
En cambio, en Berlín, donde se congregaron varios miles de personas, la situación se mantuvo pacífica, según informó la policía. También en Hamburgo y Leipzig las concentraciones transcurrieron en su mayor parte sin incidentes, aunque se registró el uso aislado de fuegos artificiales.
Pese a que el movimiento llamó explícitamente a realizar protestas pacíficas y rechazó cualquier forma de violencia, las advertencias sobre posibles disturbios habían generado preocupación entre comerciantes de distintas ciudades. Algunos locales, especialmente en las zonas comerciales de lujo de los grandes centros urbanos, protegieron sus escaparates con tablas de madera como medida preventiva.
La organización aclaró que su equipo central solo asumía la responsabilidad por el contenido y la coordinación de las manifestaciones de Berlín, Colonia, Fráncfort y Múnich. En las otras ciudades, aunque difundió las convocatorias y alentó la participación, no se hizo responsable de la organización ni de las actividades desarrolladas.
Desde «Gen Z regelt» cuestionaron la atención que recibió el posible escenario de violencia antes de las marchas y el tratamiento posterior de los incidentes. Los organizadores afirmaron que ese enfoque dejó en segundo plano las demandas que impulsaron la convocatoria. La movilización volvió a poner en escena el malestar de una parte de la juventud frente a las prioridades del gobierno.
