El recambio generacional y los cambios en las tradiciones impactan en los floristas instalados hace décadas en la vereda del cementerio municipal Fray Mamerto Esquiú. Los puesteros reportaron bajas ventas y plantearon reclamos por competencia desleal y falta de servicios.
El Día de los Fieles Difuntos, celebrado el 2 de noviembre, registró este año una menor concurrencia de visitantes al Cementerio Municipal Fray Mamerto Esquiú, según informaron floristas que tienen sus puestos en la vereda del lugar. La fecha, que junto con el Día de la Madre, el Día del Padre y las fiestas de fin de año solía ser una de las de mayores ventas para el sector, mostró una caída en la actividad comercial.
“Para el Día de la Madre no vino casi nadie. Nos quedamos con flores sin poder vender. Y ahora para el Día de las Almas, cuando suelen venir desde el día anterior que es el Día de Todos los Santos, no hubo movimiento. No sé si fue por el partido (el superclásico Boca vs. River), pero no había nadie”, sostuvo Lili, una de las floristas, en diálogo con EL ANCASTI.
Según los puesteros consultados, las ventas promedio rondan entre los 10 mil y 15 mil pesos por familia en el mejor de los casos, mientras que la inversión mensual se acerca a los 2 millones de pesos, dado que las flores deben traerse de afuera porque en Catamarca ya no se producen como en años anteriores.
Para recuperar la inversión, muchos floristas optaron por vender en plazas durante fechas especiales o preparar arreglos para eventos como casamientos, comuniones y cenas de egresados. Señalaron que la vida útil de cada flor requiere cuidados especiales y ser resguardadas en cámaras de frío que la gran mayoría no posee.
Competencia desleal
Los puesteros también hicieron referencia a lo que consideran una competencia desleal por parte de vendedores ocasionales que, únicamente en estas fechas clave, se instalan en la puerta de ingreso del cementerio para ofrecer flores de plástico, floreros y flores frescas a precios más bajos.
“Hace más de 30 años que estamos acá y ellos han venido hoy porque es una fecha clave. Cuando podemos hacer un poco más de plata, no lo logramos porque les permiten instalarse ahí. No hay problema con que estén al frente o en algún otro lado, pero no en la puerta. Eso es competencia directa”, expresaron.
Reclamos
Los trabajadores plantearon necesidades que padecen desde hace tiempo y afirmaron sentirse “abandonados” por las autoridades correspondientes. Las principales problemáticas señaladas son el deterioro de los puestos, la falta de limpieza en los veredones donde trabajan y los hechos de robo y vandalismo. A esto sumaron la falta de conexión a la red de energía eléctrica, lo que les impide mantener con batería los posnets y teléfonos celulares para recibir pagos electrónicos.
Los floristas reclamaron por la falta de luz, energía, seguridad y limpieza en el sector donde se encuentran instalados, así como por la competencia desleal en fechas clave para las ventas.
Misa en la necrópolis
Durante la mañana del lunes 2 de noviembre, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, presidió la Santa Misa en conmemoración de los fieles difuntos en la capilla Jesús Resucitado y Nuestra Señora de Guadalupe, dentro del cementerio municipal capitalino.
En su homilía, el pastor diocesano enfatizó que “el fundamento de que hoy estemos acá, en este cementerio donde depositamos los restos mortales de nuestros seres queridos, es la Resurrección de Jesús. Lo que dio vuelta la historia de la humanidad es que Cristo no solo murió, sino que resucitó al tercer día”.
“Ésa es nuestra fe y por eso estamos acá y pedimos por nuestros queridos fieles difuntos. También pedimos por nosotros, para que sigamos peregrinando con fidelidad así, cuando nos toque dejar este mundo, podamos ir al Cielo y encontrarnos con todos los que participan ya de la Gloria”, reflexionó.
En otro tramo señaló que “celebramos la Misa en sufragio, es decir, aplicamos la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús —que es lo que celebramos en la Misa—, para que estos hermanos nuestros que ya dejaron este mundo, si están en un estado de purificación, puedan ir al Cielo”.
Tras resaltar a la Virgen María como intercesora ante Dios, rogó “que el Señor conceda el eterno descanso a nuestros fieles difuntos, familiares, amigos, conocidos y desconocidos”, e invitó a que “recemos por aquellos por quienes nadie reza, de quienes nadie se acuerda y por aquellos que quizás han vivido lejos de la fe, para que Dios en su misericordia los tenga presentes”.
