El entrenador de Boca Juniors, Rodolfo Arruabarrena, clasificó a su equipo a la final de la Copa Sudamericana tras vencer 3-1 a Vasco da Gama en el Maracaná. En conferencia de prensa, el técnico explicó sus decisiones tácticas y se refirió a su futuro condicionado a la obtención de títulos.
El entrenador de Boca Juniors, Rodolfo Arruabarrena, condujo a su equipo a la final de la Copa Sudamericana tras la victoria 3-1 sobre Vasco da Gama en el estadio Maracaná, en el partido de vuelta de las semifinales. En la ida, Boca había empatado sin goles, por lo que la clasificación se definió en Río de Janeiro.
Para el partido de revancha, Arruabarrena dispuso un once inicial sin el capitán Leandro Paredes, quien se había recuperado de un desgarro y manifestado su deseo de jugar. Según explicó el entrenador, tras una conversación con el jugador en el hotel, decidió que Paredes comenzara en el banco de suplentes. Paredes ingresó a los 16 minutos del segundo tiempo, cuando Boca ganaba 2-0. Posteriormente, Vasco descontó, pero sobre el final Paredes marcó el 3-1 definitivo.
«Era una decisión difícil, entendí que era bueno que entrara en el segundo tiempo, con el rival algo cansado. Lo importante es que no sintió nada… Sé el esfuerzo que hizo: es el capitán, es líder y hoy lo demostró», declaró Arruabarrena en conferencia de prensa.
El técnico también se refirió al rendimiento del equipo: «Tenemos jugadores con ganas de hacer historia. Los quiero felicitar porque el triunfo es de ellos. Creo que fuimos merecedores de pasar a la final porque hicimos un partido completo y muy inteligente».
Arruabarrena cumple su segundo ciclo en Boca. En el primero, entre 2014 y 2015, ganó el Campeonato de Primera División 2015 y la Copa Argentina del mismo año. Sin embargo, las eliminaciones internacionales marcaron ese período: en la Sudamericana 2014 cayó ante River Plate y en la Libertadores 2015 quedó eliminado tras el incidente del gas pimienta en el partido contra River. Luego tuvo un paso por el fútbol de Medio Oriente.
Consultado sobre su estado de salud, el entrenador reveló días atrás que padeció diabetes hace diez años y que atribuyó el episodio al estrés. «Hace 10 años me agarró una diabetes de la puta madre acá. Ahora venía bien y… Por eso mi madre no quería que viniera. Ya sabe lo que es Boca, vamos a controlarla», había declarado. Además, en este semestre fue operado de dos hernias inguinales y retomó los entrenamientos sin reposo.
En el aspecto táctico, Arruabarrena optó por jugar con pelotas largas para los tres delanteros (Flores-Merentiel-Villa), lo que le permitió una ventaja de 2-0 en el primer tiempo. También dispuso la titularidad de Rodrigo Battaglia y postergó el ingreso de Paredes. En el segundo tiempo, no replegó al equipo con una línea de cinco defensores y sostuvo la presión. Ayrton Costa ingresó después del tercer gol, cuando el partido ya estaba definido.
El calendario inmediato de Boca incluye el clásico ante Independiente en Avellaneda el domingo, por la defensa de la cima de la tabla anual; el Superclásico ante River el 1 de noviembre; la semifinal de la Copa Argentina ante Banfield el 14; y la final de la Copa Sudamericana el 21 en Barranquilla.
Al despedirse del Maracaná, Arruabarrena afirmó: «Si no ganamos nada me tendré que ir a la mierda». La frase fue pronunciada en un contexto de campaña destacada, pero el entrenador la formuló como una advertencia sobre la exigencia de títulos en el club.
