El presidente Javier Milei publicó este jueves a las 18:41 un mensaje en su cuenta oficial de X en el que se refirió a los periodistas con términos ofensivos. La publicación generó reacciones en el ámbito mediático y político.
El presidente Javier Milei publicó este jueves a las 18:41 un mensaje en su cuenta oficial de X en el que calificó a los periodistas como «mierdas humanas» y «basuras repugnantes». El texto, escrito en mayúsculas, dice: «Periodistas de mierda, después se quejan cuando les digo que son mierdas hermanas que se la pasan mintiendo».
La publicación generó reacciones en el ámbito mediático y político. Organizaciones como el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y la Academia Nacional de Periodismo han advertido de forma reiterada sobre el deterioro de la libertad de expresión a raíz de declaraciones de funcionarios del Poder Ejecutivo.
Desde el inicio de su gestión, Milei ha utilizado términos como «ensobrados», «operadores seriales», «sicarios con micrófono», «lacras inmundas» y «delincuentes malparidos» para referirse a trabajadores de prensa en redes sociales, entrevistas y discursos públicos. Periodistas como Carlos Pagni, María O’Donnell, Marcelo Bonelli, Silvia Mercado y Hugo Alconada Mon han sido destinatarios de agresiones verbales y querellas judiciales impulsadas o avaladas por el mandatario.
Una de las primeras medidas del Gobierno de Milei fue la suspensión por un año de la pauta publicitaria gubernamental. Además, el presidente ha evitado conceder conferencias de prensa tradicionales con repreguntas o agendas abiertas para cronistas acreditados. En múltiples ocasiones, el presidente o su equipo digital han replicado identidades, teléfonos y perfiles de comunicadores críticos, lo que derivó en campañas de acoso virtual en redes sociales.
Organismos internacionales de derechos humanos y libertad de prensa, como Reporteros Sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas, monitorean el clima en Argentina y han alertado que la estigmatización constante a la prensa desde el máximo cargo estatal busca amedrentar la labor informativa y limitar el control ciudadano sobre el poder político.
